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El Niño costero ha traído consigo destrucción, tragedia y sufrimiento. Pero ha producido, también, dos cosas muy importantes: primero, un importante sentido de conciencia y solidaridad, tanto de la opinión pública como de los partidos políticos. En segundo lugar, un golpe al plexo del Ejecutivo, haciéndoles despertar del letargo y obligándolos a actuar, permitiéndoles demostrar con ideas y acciones sus condiciones y capacidades.

Lo primero es crucial; como dijimos hace semanas, esta tragedia podía brindar un respiro al gobierno de los problemas con la oposición. La primera muestra vino con la suspensión de la interpelación al ministro Martín Vizcarra. Pero no ha sido la única. Más allá de pequeñas tonteras, la mayoría fujimorista, así como la férrea oposición aprista y acciopopulista, pareciera haber brindado una tregua al gobierno. Este, por cierto, ha aprovechado en hacer su trabajo, sin permitirse tiempo siquiera para utilizarla políticamente.

Esperemos que, apenas acaben las urgencias, reconozcan este gesto y lo aprovechen de cara a lo que sigue: la reconstrucción del país.

Lo segundo tampoco es menor, más aun si nos ponemos en ese escenario de reconstrucción. Si para algo era bueno el presidente Pedro Pablo Kuczynski y su gabinete, era para actuar al nivel que esta tragedia demandaba: profesionales probados en el campo técnico y gerencial, público y privado, con cercanía a redes de distintos tipos, y mucha dedicación y sentido de urgencia. El gabinete Zavala desplegó sus capacidades a lo largo y ancho de la costa norte y centro, asumiendo el liderazgo y cooperando con las autoridades locales. Y, valgan verdades, lo vienen haciendo muy bien.

Lo que sigue es una etapa de reconstrucción nacional en la que el gobierno requerirá dos cosas: ante todo, capacidades y competencias, lo cual ya están probando en el campo; después, espacio para trabajar; léase, un acuerdo mínimo con la oposición que les permita preocuparse del país y no de menudencias.

Ojalá vean esta oportunidad a ambos lados; el país, sin duda, se los agradecería. La reconstrucción requerirá capacidades y enfoque, solo posibles en un ambiente de cooperación más que de confrontación.