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A nadie puede llamarle la atención la última pataleta de Nicolás Maduro. Hace poco más de un mes, en "¿Qué le espera a Venezuela?", sostuve: "A la dictadura venezolana los estrategas cubanos le deben haber trazado una línea de acción dirigida a recuperar el Poder Legislativo para continuar su trayectoria sin los sobresaltos de estos últimos meses… Ya quedó demostrado. Para la dictadura, permitirle a la oposición hacerse de un poder es muy costoso, así que las próximas movidas irán dirigidas a recuperar dicho poder (NdE: la Asamblea Nacional) para seguir actuando impunemente… (Perú21, 1 de abril)".

Era obvio que, para la dictadura, la Asamblea Nacional se convirtió en un estorbo y, como tal, pues es necesario eliminarlo. Y si para ello hay que llevarse consigo la Constitución bolivariana, pues qué más da; el objetivo central de la política, y esto lo saben los dictadores mejor que nadie, es llegar como sea al poder, y cuando llegas, pues permanecer en control del mismo. La dictadura chavista, como la cubana, hizo muy bien la tarea de arroparse de "democracia", pero cada vez se le hace más complicado hacerlo.

Los analistas siguen con el tole-tole de la resistencia, que esto no da para más, que esta pataleta termina de demostrar la catadura antidemocrática e inmoral del régimen, que la hiperinflación y otros calificativos. Nada de eso importa; no, al menos, para quienes tienen el poder, los recursos y las armas.

¿El "pueblo" se levantará e impedirá que Maduro siga en este trayecto? ¡60% de incremento al sueldo mínimo! (qué importa que sea el tercer aumento del año, lo que significa que la hiperinflación está galopante y que en el fondo pudo subir 60%, 80% o 100% y daría lo mismo).

Esto dará para más, ténganlo por seguro. Ah, otra para la vergüenza de los humalistas: recuerden que aquí, en Lima, Humala y sus tetelemeques convalidaron el robo electoral de Maduro de 2013, cuando bajaron la nuca ante Unasur.