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¿Qué espera la Fiscalía para pedir la detención preventiva del ex presidente Ollanta Humala, su esposa Nadine Heredia y aquellos responsables (el hermano Ilan, por ejemplo) del recibo y uso de los fondos provenientes de Odebrecht? ¿Qué espera, que se fuguen como la pareja Toledo-Karp?

Y es que no se entiende la actitud pasiva de la Fiscalía en este caso. Las pruebas están, los montos cuadran, los testimonios (nada menos que de Marcelo Odebrecht y Jorge Barata) ratifican ambas cosas, el dinero provino de la cuenta de operaciones estructuradas (o sea, coima), y demás datos que no dejan espacio a duda.

Claro, los Humala-Heredia pueden decir que era para la campaña, pero después de ver la forma cómo operó la firma en Perú y otros países, queda claro que ese dinero estaba destinado a recibir un favorecimiento posterior. ¿Existió ese beneficio que explica la "propina" (como le dicen a las coimas en Brasil)? Por supuesto, ¡ahí está el gasoducto!

La información y la data no se pueden separar –como pretende la pareja Humala-Heredia– y entenderlas como cosas inconexas. Recordemos cómo fue el proceso del Gasoducto del Sur: un proyecto privado de US$1,300 millones es comprado por la firma Odebrecht y convertido en un proyecto público-privado de ¡US$7,000 millones!

La pregunta que cae de madura es: ¿no pagó una coima adicional por la buena pro del gasoducto? Puede que sí y aún no se hace público, porque para la empresa ese proyecto es crucial para su sobrevivencia. Si se hiciera pública dicha situación, se ejecutaría la cláusula anticorrupción y la empresa perdería los más de US$1,000 millones invertidos (que el día de hoy son parte de un proceso del cual recuperarán una parte importante).

Al Partido Nacionalista, finalmente, se le ha investigado por aportes fantasmas, se les ha acusado de recibir financiamiento de la minería ilegal y otros fondos ilícitos, así que tampoco es que esto vaya a levantarle la ceja a alguien. No por lo menos a alguien independiente.