El mérito de los jóvenes, de presionar para que caiga el ilegítimo gobierno de Manuel Merino, no ha sido ideológico, ni de izquierdas o derechas, señala el columnista.
El mérito de los jóvenes, de presionar para que caiga el ilegítimo gobierno de Manuel Merino, no ha sido ideológico, ni de izquierdas o derechas, señala el columnista.

La semana que pasó, una pujante juventud autoconvocada y utilizando las redes sociales tomó las calles del Perú entero para protestar contra una clase política pertinazmente corrupta que solo les ha causado frustraciones, carencias y sufrimientos. Las aspiraciones legítimas de la juventud fueron derribadas ante sus ojos observando presidentes de la república, autoridades regionales, municipales, ministros, militares, policías, funcionarios y empresarios, procesados o encarcelados por corrupción.

Por eso, sin lugar a dudas, el mérito de los jóvenes, de presionar para que caiga el ilegítimo gobierno de Manuel Merino, no ha sido ideológico, ni de izquierdas o derechas. La juventud nos ha dado un mensaje claro en el sentido que impone una sola condición para seguir siendo gobernados: Integridad. Si no tenemos esa visión, nada estaremos entendiendo entonces. También es nuestro deber decirles a los jóvenes que estén alertas al sigiloso acercamiento de violentistas “profesionales”, que querrán treparse a sus logros, introduciendo discursos interesados e incendiarios, y que nada tienen que ver con sus justas aspiraciones.

Lamentablemente, la marcha pacífica fue enlutada en Lima con la muerte de los jóvenes Inti Sotelo y Brian Pintado, que, desde esta columna y con profundo respeto, les hacemos llegar nuestras sentidas condolencias a sus padres, familiares y amigos, y no dudamos que más temprano que tarde, se hará justicia, hallando a los responsables de causarles la muerte.

En los últimos días, la Policía Nacional ha sido sometida a acusaciones, frases vejatorias y desaforadas en diversos medios y redes sociales, promoviendo inclusive su desactivación. Ante estos hechos, solo queda decirles que la mejor forma de demostrar que son una gran institución, es concentrándose en el compromiso férreo de llegar a la verdad con el apoyo de las autoridades, la ciencia policial y la criminalística, para que prontamente se develen las verdades que el país necesita. No olviden que asumir los errores que correspondan, no los debe debilitar, por el contrario, deben ser una oportunidad para introducir los cambios y correcciones que se necesiten para servir mejor al pueblo peruano.

A los 140 mil hermanos de la Policía Nacional, hoy les digo que hemos resistido momentos muy difíciles a lo largo de la historia policial y, por eso, su moral siempre debe estar alta, altísima, como Dios y las estrellas, que iluminan su camino hace más de 100 años, y que ayudaron a salvar al país del terrorismo y lo siguen haciendo contra toda forma de criminalidad, y contra el COVID-19, que afectó a mas de 35 mil efectivos y les puso alas hasta el cielo a 505 policías. ¡Alta la moral Policía Nacional! ¡El país los necesita! ¡Sí se puede!