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Fritz Du Bois,La opinión del directordirector@peru21.com

El liderar con el ejemplo empieza con dejar muy en claro la voluntad de renunciar si uno se ha equivocado.

Sin embargo, estos conceptos que parecen elementales en cualquier parte no son tan frecuentes cuando hablamos de políticos peruanos. Incluso, la sola idea de alejarse voluntariamente de un puesto y asumir el costo de un fracaso es algo que no se les ha cruzado ni remotamente por la mente a la mayoría de ministros ni a los parlamentarios. Más aún, si alguno de ellos en un extraño arrebato ofrece renunciar, al poco rato ya ha recapacitado dando marcha atrás y diciendo que ha sido mal interpretado.

Con lo cual desde arriba se está creando una cultura de la mediocridad en la cual nadie es responsable por sus actos, y cuando ocurre algo siempre se busca a un culpable entre los de abajo.

Así tenemos que la seguridad ciudadana se ha deteriorado, pero el ministro nos dice que es solo una sensación errada que siente el ciudadano. Luego, opositores a su gestión son espiados, posiblemente tratando de identificar a los funcionarios que les estaban informando, pero lo niega y dice que es una infeliz coincidencia ya que estaban siguiendo a unos narcos.

Finalmente, cinco criminales, entre ellos un sangriento sicario, se escapan de la prisión caminando y los únicos responsables son los guardias a los cuales habrían sobornado. En realidad, el hampa nos está ganando la guerra de mala manera, pero quienes nos están liderando no sienten vergüenza alguna al ser derrotados.

Por ello, si el ministro del Interior no está dispuesto a asumir la responsabilidad que viene con el cargo, entonces debería ser destituido de inmediato.