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Guillermo Giacosa,Opina.21giacosa@peru21.com

El grado de alienación será, si la especie sobrevive, motivo de estudio para los futuros antropólogos. Podría dar muchos ejemplos locales, pero hoy quiero nombrar un país con un fascinante pasado y un presente que hace temblar: la India. Esta nación, a pesar de su tradición espiritual, se está embarcando en proyectos delirantes. Pretende, por ejemplo, construir varias centrales nucleares que parecen una invitación a asomarse al abismo. Las zonas escogidas son, según el Instituto Indio de Astrofísica, poco confiables. Como si el ejemplo de Fukushima –en Japón– no bastara, quieren replicar el error y levantar la central nuclear de Jaitapur, que será la más grande del planeta, en un sitio que varios sismólogos consideran inseguro. Dicho emplazamiento se encuentra a solo 110 kilómetros de la represa de Koyna, que sufrió graves grietas tras ser afectada en 1967 por un terremoto de magnitud 6.4 en la escala de Richter, y en un sitio que en 1524 fue devastado por un tsunami. La posibilidad de terremotos no está contemplada en los actuales estudios. Ello indica un pragmatismo que ciega la razón o una ceguera basada en el pensamiento mágico. Otro científico que dicta clases en una universidad de Estados Unidos ha instado al Gobierno indio "a abandonar posiciones científicamente indefendibles, como sus afirmaciones de que sus reactores son '100 por ciento' seguros y de que la probabilidad de un accidente es cero". Casi lo mismo que decían los japoneses antes de Fukushima.