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Mauricio Mulder,Pido la palabraCongresista

¡Es usted un cobarde! le espetó a boca de jarro Alejandro Toledo Manrique, a la sazón nada menos que Presidente de la República del Perú, al periodista Carlos Espá cuando este, en su condición de conductor del programa periodistico dominical Cuarto Poder, propaló, en octubre del 2004, un video en el que Toledo y sus huestes festejaban la inscripción de su partido y la evidencia de que este se había inscrito con firmas falsas. Acto seguido, Rosana Cueva, productora del programa, y el propio Carlos Espá fueron despedidos del Canal 4, y lo que pudo haber sido una reacción del gremio periodístico en defensa de la libertad de prensa dio paso a un silencio y a una indiferencia marcada del resto del gremio.

Ya se habían conocido antecedentes del interés del señor Toledo por los medios de televisión. Me tocó, como presidente de la Comisión de Fiscalización, justamente investigar los enjuagues que llevaron al señor César Almeyda Tasayco a "preocuparse" en su condición de asesor presidencia, o jefe de Indecopi o jefe del Servicio de Inteligencia, por el destino de las dos principales frecuencias de televisión abierta cuyos detalles se discutían, sin pudor alguno, en las propias instalaciones de Palacio de Gobierno.

Luego, el país vio cómo un periodista reconocido como Humberto Ortiz, crítico de la gestión de Toledo, terminó obteniendo nada menos que asilo político en los Estados Unidos pues, gracias a sus opiniones, empezó a ser triturado por una fantasmal maquinaria legal-mediática-política que le hicieron el ambiente completamente irrespirable en el país.

O sea, antecedentes… hay.

Y hoy resulta ser, sin duda, una infeliz coincidencia, una auténtica casualidad, un hecho absolutamente fortuito, que justo cuando un medio suelta una información relevante de cómo el entorno familiar directo del señor Toledo puede darse el lujo de comprar al cash una casa en 4 millones de dólares, el director del medio, Aldo Mariátegui, es virtualmente expectorado del cargo y a otra cosa mariposa. Que dicho periodista hubiera sido uno de los más tenaces defensores de la revocación a la alcaldesa de Lima y, al mismo tiempo, pusiera en evidencia un hecho no esclarecido y del cual el Ministerio Público ya abrió una investigación, relativo a su aliado Alejandro Toledo, no es sino, como venimos diciendo, una mera coincidencia. ¡Faltaba más! ¡No hay que ser malpensados!