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Gianfranco Castagnola,Al.Mercadogcastagnola@peru21.com

La obligación impuesta por el Ministerio de Economía a los trabajadores independientes de cotizar en una AFP o en la ONP ha ocasionado polémica. Hay quienes sostienen que cada uno debe decidir cuánto guarda para la vejez. Si no lo hace, tendrá que recurrir a la red familiar o a la caridad. Otros consideran que, dado que la mayor parte de personas no tiene la disciplina para ahorrar, el Estado terminaría a la larga haciéndose cargo de muchos peruanos ancianos pobres, por lo que es mejor que se obligue a todos a ahorrar. La mayoría de países optó, hace muchísimos años, por esta vía. En el Perú los trabajadores dependientes siempre han estado obligados a cotizar en un sistema de pensiones. Ahora, por consistencia, se ha extendido esta exigencia a los independientes –¿o acaso debemos suponer que estos sí tienen la disciplina de ahorro que los primeros no poseen?–. Desde la perspectiva de políticas públicas, por tanto, la polémica norma tiene sentido y justificación. Quienes no están de acuerdo con ella debieran plantear, entonces, que se abra el debate a lo inicial: reducir la intervención del Estado en los asuntos del sector privado.