¡Increíble! Ahora sí sirve la CIDH

“El fujimorismo y aprismo terminan de pintarse como organizaciones que se han definido por el oportunismo y la conveniencia de corto plazo, donde las instituciones solo sirven si les son útiles para sus fines”.

CIDH

Jueces de la Corte-IDH decidirán sobre gracia otorgada por el presidente Pedro Pablo Kuczynski a Alberto Fujimori. (USI)

(AFP)

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Augusto Rey
Augusto Rey

Es extraordinario ver al fujimorismo y aprismo acudir a la CIDH luego de décadas de haberla terruqueado. De un momento a otro, la CIDH dejó de ser una organización intervencionista plagada de caviares, proterrucos y antiperuanos. Resulta que ahora es una institución que el fujimorismo y alanismo respetan y a la que le piden ayuda en defensa de sus derechos constitucionales.

No es que este cambio de opinión haya sido progresivo. Hace un par de meses los legisladores fujimoristas pidieron que en el referéndum de diciembre se incluya una pregunta vinculada a la permanencia del Perú en la CIDH. En los whatsapps de La Botica que delataron las coordinaciones obstruccionistas del fujimorismo, la propia Keiko escribía que salirse de la CIDH le parecía importantísimo. El tono fujialanista contra la CIDH siempre ha sido el mismo. Pero ahora que se trata de ellos, todo cambió.

No me sorprende que decidan acudir a la CIDH, sobre todo en el caso del fujimorismo, donde el argumento para acusarlos de lavado de activos adolece de varios problemas debido a que inexplicablemente nuestra legislación no establece ese tipo penal expreso para la no declaración u ocultamiento de aportes. Lo mismo se puede argumentar para el caso Humala-Heredia (que celebraron los que hoy piden ayuda). Precisamente, para ese tipo de discusiones de fondo está la CIDH y todos tienen el derecho de acudir a ella si creen que sus derechos son vulnerados.

Con esta última movida, sin embargo, el fujimorismo y aprismo terminan de pintarse como organizaciones que se han definido por el oportunismo y la conveniencia de corto plazo, donde las instituciones solo sirven si les son útiles para sus fines personales. Tal vez algo bueno salga de todo esto y aprendan que los derechos humanos no son una cojudez.

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