Marcha
Marcha

Hace no mucho, en una columna les decía que todo atentado contra la institucionalidad democrática es también un atentado a nuestro sueño de vivir en un país donde las mujeres podamos vivir en paz y que, en la medida que el Estado de derecho se encuentre en riesgo, la situación de la mujer y demás poblaciones vulnerables será precaria. Hoy, en un momento de crisis política tan grande como el que vivimos, me reafirmo en ello. Y con lo dicho de ningún modo pretendo insinuar que no tengamos una posición crítica respecto al presidente, al gobierno, las instituciones o el statu quo en general, todo lo contrario. Justamente hay que defender la democracia para poder seguir siendo críticos. En una dictadura o gobierno totalitario, las posiciones contrarias se acallan, desaparecen o son asesinadas extrajudicialmente, de eso el fujimorismo nos ha dado muestras no hace muchos años. Ahora, junto con sus aliados naturales y coyunturales, quieren poner al país en el desgobierno y copamiento institucional en el que tan cómodos se han sentido siempre. Y ojo, una vez en control, este grupo político buscará imponer su agenda conservadora y negacionista de derechos.