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Juan José Garrido,La opinión del directorEl jueves por la mañana falleció a los 86 años don Jorge Camet, exministro de Economía y Finanzas entre 1993 y 1997, y uno de los artífices del desarrollo y la estabilidad económica que hoy gozamos. Nada de lo que podamos decir sobre él cubrirá con suficiente diligencia la deuda que le tenemos los peruanos. Todos los peruanos.

Lo usual sería hacer un relato de sus aportes y su calidad como ser humano. Lamentablemente, ese mezquino antifujimorismo ha hecho polvo la capacidad de expresar algo positivo sin caer en las iras y revuelos que ello ocasionaría. Si el fujimorismo atesoró en su ADN la intolerancia, el antifujimorismo ha hecho eco de ello a la perfección; si el fujimorismo fue censura, el antifujimorismo exige la autocensura de cualquier aspecto positivo del decenio, seas o no fujimorista.

Y entonces, fallece un peruano al que se le debe tanto como Jorge Camet y a lo más que podemos apostar es a un breve recuadro de agradecimiento. No es justo ni con su memoria y familia, ni con los peruanos que se benefician cada día de su esfuerzo y talento.

Jorge Camet, junto a un puñado de notables peruanos (Hernando de Soto, Juan Carlos Hurtado Miller, Carlos Boloña, Julio Velarde y Roberto Abusada, principalmente), brindaron las ideas y produjeron los cambios que le han permitido al Perú pasar de la categoría "inviable" a "milagro" en tan sólo 20 años. Don Jorge fue, además, el último reformista en lo económico. Tal cual.

El fujimorismo tuvo muchos desaciertos y excesos, punibles en su gran medida; por ello, parte importante de los responsables purgan condena, partiendo por el exmandatario Alberto Fujimori. Empero, ello no puede seguir sirviendo como excusa para meter al clóset las cosas buenas que también se dieron en dicho período, partiendo por el ambiente económico que hoy disfrutamos. Es caer en una falacia, "ad fujimorum", si cabe el mote.

Son héroes anónimos. Algún día, espero, alguien escribirá la obra que ponga a estos peruanos en el lugar que se merecen.