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Juan José Garrido,La opinión del directorLa temprana partida de Fritz Du Bois, director del diario El Comercio, me deja con una profunda tristeza y sensación de vacío. Poco es lo que puede agregarse sobre una larga carrera dedicada al servicio público y a la prensa que ya no se conociera. Más aún para quienes tuvimos la suerte de conocerlo y para quienes trabajaron codo a codo con él, como es el caso de numerosos miembros del equipo de Perú21.

Si de semblanzas se trata, sería necesario hacer hincapié en su formación humanista, y de ahí su preocupación por el desarrollo nacional. Desde su época en el Ministerio de Economía, su larga relación con el Instituto Peruano de Economía y el diario El Comercio, Fritz fue una de las pocas personas en el país que en realidad entendió nuestro complejo proceso de desarrollo. Conversar con él sobre nuestros problemas estructurales y las necesarias reformas pendientes, siempre basado en un sofisticado marco conceptual y un conocimiento de primera fuente de los números que nos explican, era una experiencia intelectualmente enriquecedora.Fritz tenía, sin embargo, otra virtud: era claro, directo y valiente. No le tenía miedo a la polémica, como no podía mantenerse neutral frente a lo que consideraba injusto. Ello, en un país donde las medias tintas marcan la pauta, es motivo de odios y revanchas, que conoció y que nunca pudieron amilanarlo. De todas las querellas salió limpio, como pocos de quienes transitan este camino.

En Perú21, su casa durante cinco años, lamentamos de forma especial su partida. Dirigió este diario con una clara determinación a favor del marco democrático y el desarrollo general. No fue cómplice ni del mercantilismo ramplón, que suele domesticar a las fieras, ni cayó en lugares comunes en búsqueda de popularidad.A veces es necesario dejar de lado las rencillas ideológicas o políticas para reconocer los méritos de aquel con quien puede discreparse en el debate público. Es en esta tesitura que ponemos a prueba nuestra grandeza como seres humanos. Ojalá en este país sepamos todos ser grandes cuando nos toca.