Impuestos, libros y decretos. (GEC)
Impuestos, libros y decretos. (GEC)

Tras la disolución del Congreso, el Gobierno empezó a emitir decretos de urgencia. Como era de esperarse, proliferaron dudas y críticas.

Los decretos de urgencia solo pueden versar sobre materia económica-financiera, mas no tributaria. El primer decreto controvertido se refería a las próximas elecciones: materia electoral. Regulaba (en parte) el financiamiento de los comicios. Encajaba en lo razonable. Pero un segundo decreto extiende la exoneración tributaria a los libros, que vencía. Los argumentos a favor van desde que eso es bueno per se hasta que la prohibición de los decretos tributarios aplica solo cuando el Congreso está en funciones, pasando por “no crea tributos” (que sería la lógica de la prohibición).

Esas justificaciones pueden ser atendibles en abstracto, pero son constitucionalmente discutibles, e inoportunas, hoy. El presidente Vizcarra disolvió el Congreso de forma heterodoxa –hay que ser fanático para negarlo–; lo último que le conviene al país es agregar figuras cuestionables.

Pero los maniqueos que dominan el debate público asumen que todo lo que haga Vizcarra está bien, o que si la causa (libros baratos) es buena, basta. No es así. “No taxation without representation” es un pilar histórico de la democracia universal. No solo para crear tributos, también excepciones. ¿Se podría exonerar de IR a los amigos del presidente? El fin no justifica los medios. Más importantes son la democracia y la constitucionalidad que 4 meses de libros más caros por el IGV.

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