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Abraham Levy, Opina.21alevy@metereologica.pe

El evento de ayer en Rusia, con más de 700 heridos y casi 300 edificios afectados, es un típico evento de una vez por siglo, aproximadamente.

Aun cuando la Tierra es constantemente bombardeada por objetos del espacio exterior, estos suelen tener el tamaño de pequeños cascajos que se queman en la atmósfera produciendo las conocidas estrellas fugaces.

Se calcula que, al año, unas 40 toneladas de objetos caen sobre el planeta. Ello distribuido en miles y miles de estrellas fugaces.

Pero lo de ayer fue extraordinario. Se estima que el objeto medía unos 2 metros de diámetro y que pesaba casi la mitad de esa cuota anual de 40 toneladas.

En 1908, un evento más serio acaeció muy cerca de donde se dio el impacto de ayer: se trató del evento de Tunguska, en Siberia.

Entonces, un cuerpo aún más grande que el de ayer produjo una onda de choque que derribó e incineró todos los árboles en la tundra siberiana en un radio de 150 kilómetros.

La energía liberada entonces se calculó en unas 1,000 veces la famosa bomba de Hiroshima.

Hay que apreciar la grandeza de las fuerzas de la naturaleza, comprenderlas y respetarlas.

Lo más increíble del Cosmos no son los meteoritos ni la destrucción. Sigue siendo la vida, la creación y el conocimiento que nos lleva a trascender.