Ilusiones de cambio recorren Venezuela
Ilusiones de cambio recorren Venezuela

Alan García Nores, Opina.21Abogado

El canciller venezolano sorprendió al anunciar, al día siguiente de la muerte de Hugo Chávez, que el gobierno encabezado por el vicepresidente Nicolás Maduro convocará a elecciones dentro del plazo de 30 días que establece la Constitución, una actitud que pareciera inconsistente con los precedentes de su partido y su obsesión por mantenerse en el poder. Vale la pena preguntarse sobre la premura y la motivación detrás de tales declaraciones.

El Gobierno bolivariano ha estatizado mil empresas, ha incrementado su deuda pública a nivel récord y tiene la tasa de inflación más alta del continente. Hoy, Venezuela sufre el Síndrome Holandés, producto del aumento del precio del petróleo que acarreó la apreciación del bolívar y, consecuentemente, afectó la competitividad de las exportaciones. Además, su estatismo compulsivo ha reducido al mínimo la inversión extranjera. Por ese camino, Venezuela sufrirá un proceso de desindustrialización y desempleo mayor, y se volverá aún más dependiente de sus exportaciones petroleras.

Es un escenario económico decadente, pero el chavismo ha logrado mantenerse en el poder de la misma forma que el Imperio que sucedió a la República en Roma y otros gobiernos autoritarios de la historia: con pan y circo; por un lado, los subsidios y, por el otro, el discurso agresivo que agita instintos. El modelo ha fracasado pero aún puede durar, y lo hará, apoyándose en los inmensos ingresos provenientes de las exportaciones petroleras entregados en sueldos públicos y subsidios pero sin empleo ni educación. Irónicamente, Venezuela es prisionera de su petróleo.

Ante la muerte de Chávez, el Partido Socialista Unido de Venezuela es consciente de la urgencia con la que deben realizarse las elecciones para lograr su continuidad en el poder, y su convocatoria no expresa respeto a la democracia y al ordenamiento jurídico, sino la premura por aprovechar la situación antes que el ambiente político y económico se voltee en su contra.