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Mónica Delta,Opina.21mdelta@peru21.com

Sus escuderos Jiménez y Cateriano lo están colocando en un callejón sin salida al agudizar las confrontaciones y convertirlas en un "fuego cruzado" cuando lo que se necesita es neutralizar, de manera inteligente, el mayor tiempo posible, a los adversarios que, por cierto, tienen más experiencia y cancha en estas lides. El presidente pone en evidencia su inexperiencia en el manejo gubernamental cuando agudiza los frentes. La "co-presidenta" de su partido, al haber excedido su presencia pública, ya no lo ayuda mucho. La crisis externa es manejable en la medida que descienda el "ruido político y social". No hay forma de que concluya su mandato, en condiciones adecuadas, sin un gran esfuerzo de su parte, que lo coloque en un nivel de estadista y superior, que no profundice la guerra contra los fujimoristas, apristas y sus exaliados de izquierda. Nos guste o no son fuerzas partidarias que tienen estructuras capaces de provocar turbulencias permanentes.

Por más rabia que les produzca a los que hoy ostentan el poder, es una realidad que tienen que afrontar, que no necesariamente es enfrentarlos o, por lo menos, no de la manera en que lo están haciendo. Humala dice que la campaña se adelantó y ya hay candidatos. Él se olvida que la dilatación de una respuesta contundente suya y de su esposa sobre una supuesta candidatura en el 2016 dio suficientes municiones a Alan García. No hay que ser adivino para determinar que el experimentado expresidente le jugó con su propia fuerza y en ese partido le ganó. Humala tiene que minimizar el ruido político porque el 2014 será un año muy difícil. Si cree que cerrando la boca y dejando que sus escuderos disparen por él, en el mismo sentido, estará metiéndose en un laberinto sin salida que envolverá a todo el país. En la soledad del poder hay momentos en los que se debe actuar con pragmatismo, grandeza y sabiduría. Éste es ese momento.