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ctapia@peru21.com

Con ocasión de la presentación del Informe Nacional sobre los Objetivos del Milenio, Humala se ha despachado a su gusto. Dice, por ejemplo, que el crecimiento de la economía no es lo más importante sino el avance en la Educación, y que ahora no se sigue la política del 'chorreo' sino que, apenas el Estado obtiene los recursos propios del crecimiento, inmediatamente los invierte para disminuir la desigualdad. Y que no se acumulen, como antes, en el Banco de la Nación.

Sobre lo primero, ¿y de donde saldrían los recursos para hacer avanzar la educación en el país? Una pregunta de sentido común, pero que en la mente del presidente pareciera tener otro sentido. Confuso y hasta contradictorio. Todos sabemos que el presupuesto en Educación, sumando los montos destinados a la reforma del sector, bordea el ya mítico 3% del PBI. Cuando en Ecuador llega al 5.8%, en Colombia al 4.5%, en Bolivia al 7.6%, en Argentina al 5.8%, etc. Las diferencias se notan más porque el crecimiento del PBI de nuestro país, superior a los otros de la región, justamente no se ha reflejado, por lo menos, en un similar crecimiento del presupuesto del sector Educación. Lo que deja sin piso la declaración del presidente.

Y sobre lo del 'chorreo', el presidente confunde las cosas. La crítica izquierdista a la tesis del 'chorreo', fea palabra, no tenía nada que ver con la rapidez de utilización de los ingresos estatales. Buscaba, por oposición, criticar la idea de que el monto de los impuestos se reducía demasiado (no 'chorreaba') cuando los inversionistas descontaban de sus ganancias lo reinvertido. Así, como señala Félix Jiménez, la Inversión Directa Extranjera (2003-2012) fue de US$57 mil millones, de los cuales US$39 mil millones fueron utilidades reinvertidas, pero alcanzando los US$74 mil millones las utilidades repatriadas.