PIDE CALMA. Humala busca congraciarse con el alto mando policial tras culparla íntegramente de la crisis política. (Difusión)
PIDE CALMA. Humala busca congraciarse con el alto mando policial tras culparla íntegramente de la crisis política. (Difusión)

Las declaraciones que ofreciera el presidente Ollanta Humala, para explicar la irregular custodia a la casa del operador montesinista Óscar López Meneses, ocasionaron un profundo malestar en la Policía Nacional del Perú debido a que tildó de "corrupta" a esa institución.

Según pudo conocer Perú21, culminada la entrevista en RPP, el director de la Policía, general Jorge Flores Goicochea, y los generales Aldo Miranda y Carlos Gómez –relevados de sus cargos por el caso López Meneses– empezaron a recibir llamadas de generales de las macrorregiones policiales y de jefes de las unidades territoriales para pedirle al comando que se pronunciara ante lo que llamaron "una ofensa del presidente".

En Lima, los integrantes del Estado Mayor también acudieron hasta la oficina de Flores para exigir que respondiera a lo que consideraron una afrenta.

La incomodidad fue porque el mandatario había emitido una opinión sin esperar los resultados de la investigación. "A lo mucho pudo haber negligencia por no verificar el domicilio del almirante José Cueto, pero no corrupción", indicaron fuentes policiales a este diario.

SÍ HUBO RENUNCIALos reclamos de los oficiales motivaron que el general Flores pusiera su cargo a disposición y los altos oficiales que le seguían en jerarquía habían decidido pedir su pase al retiro como señal de protesta.

No obstante, el jefe de Estado no aceptó la dimisión aunque otras fuentes aseguran que la renuncia se quedó en la carta y no llegó a presentarse, pues el jefe policial fue convencido de dar marcha atrás.

Eso habría ocurrido poco tiempo antes de la juramentación del nuevo ministro del Interior, Walter Albán. En el Salón Dorado de Palacio, uno de los implicados en el escándalo, el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, José Cueto, sonreía con Flores y con Albán, e incluso se tomaron una foto juntos como para transmitir un mensaje de que todo estaba en paz.

Pero Humala sabía que no bastaban las fotos y las sonrisas. Luego de la ceremonia, el presidente convocó a la plana mayor de la Policía. A la cita acudieron el ministro del Interior, su antecesor Wilfredo Pedraza, los dos viceministros y nueve generales, entre ellos, el general Flores Goicochea y los jefes del Estado Mayor.

La reunión duró dos horas. Trascendió que Humala en resumen les dijo: "Miren, acá hay un malentendido. Yo no me he referido a instituciones sino a personas".

DESLUCIDA CEREMONIALa tensión entre Palacio y los altos mandos se notó cuando Albán debía recibir el saludo protocolar en el Salón Dorado, acompañado de Humala y de la primera dama Nadine Heredia. Cuando faltaba poco para el turno de Cueto y de Flores, ante la sorpresa de los asistentes, Heredia tomó del brazo al presidente y lo condujo fuera para evitar el saludo de aquellos. Así las cosas, la tormenta subsiste por dentro.

DATOS

- El taxista Francisco Lara Rojas, dueño del celular desde el cual se pidió a la Policía vigilar la casa del exoperador de Montesinos, se puso a derecho, pero no quiso revelar quién le ordenó que comprara el teléfono móvil. "Eso lo sabrán en su debido momento", afirmó.

- Explicó que esta situación le ha ocasionado problemas en su trabajo y a su familia. Ya coordina con la fiscalía una fecha para que rinda su manifestación.

- La Federación de Policías en retiro y en Actividad (Federpol) exigirán hoy un desagravio público al presidente Ollanta Humala.