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Adolfo Guevara,Opina.21aguevara@peru21.com

Es el resultado de la falta de seriedad para cumplir compromisos. En Essalud, en el 2011, se hizo una huelga de 33 días que acabó con el cambio del presidente y con la firma de un acuerdo –entre galenos y las actuales autoridades– que no solo incluía lo remunerativo sino, también, poner en vigencia el escalafón médico, optimizar el sistema de compras de fármacos y de material biomédico, mejorar la atención y descentralizar la seguridad social, algo que se requiere a gritos para evitar el colapso. Un ejemplo de esto es que el 7 de mayo se suspendieron las cirugías por falta de agua en el hospital Rebagliati. Los médicos no podíamos ni lavarnos las manos antes de operar. El problema es el centralismo. No hay un plan maestro, con proyectos reales. Se hacen planes de contingencia que, a la larga, son insostenibles. Al parecer, se está orientando todo a asociaciones público-privadas, que es una forma de privatizar. Con la salud no se negocia, pues es vocación de servicio y va contra los principios de la seguridad social. No se pelea por un centavo, lo que se pide es que se cumpla la palabra.