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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

El ministro de Energía y Minas, Eleodoro Mayorga, ha propuesto que los peruanos subsidiemos al sector petroquímico. Así, tal cual. Apelando, como suelen hacer los proteccionistas, a las ventajas de un sector competitivo, a vender ideas y supuestos negocios colaterales –ingresos que sustentarían dichos subsidios– y otras promesas de carácter nacionalista, el ministro Mayorga ha creído por conveniente traer de vuelta las ideas del mercantilismo ramplón que nos gobernaba hasta 1990. Ideas ante las que, pareciera, pocos levantan la ceja.

Desbaratar las ideas de Mayorga no requiere de mucho esfuerzo. Basta con recordar ciertos principios básicos y aplicar un poco de objetividad en el análisis. Primero, la protección (subsidio, o como quieran llamarlo) de un sector específico. ¿Por qué los peruanos tendríamos que beneficiar a un sector empresarial en desmedro de otros? No hay ninguna razón objetiva. La afirmación según la cual proteger a dicha industria nos provee de precios más competitivos es una falacia: te sacan impuestos o subsidios de un bolsillo para retornártelos por el otro, en el mejor de los casos. Ya estamos grandecitos y sabemos que a quienes se les agrandan los bolsillos son las empresas protegidas, las que promovieron dichos intereses.

Si empezamos a proteger a la industria petroquímica hoy, ¿qué pasará mañana cuando nuestra industria láctea, forestal o cualquier otra necesite de dichos mecanismos para sobrevivir en el competitivo mercado global? Las reformas de los noventa fueron muy duras para todos los peruanos, y en especial para aquellas industrias que, por estar protegidas, se acostumbraron a sobrevivir a base de dichas ventajas; sucumbieron sectores enteros. ¿Qué les diremos a aquellos, que sus negocios no eran estratégicos?

Para serles sincero, más que la desconcertante propuesta del ministro Mayorga me llama la atención el silencio de los empresarios y de muchos analistas que saben lo que esta propuesta significa.

¿Cuáles son las razones detrás de la propuesta del ministro Mayorga? ¿Qué opina el ministro Castilla y el premier Cornejo? Esperamos respuestas, y pronto, porque todo huele mal.