notitle
notitle

ggiacosa@peru21.com

La OMS (Organización Mundial de la Salud) es parte de la ONU y está "proporcionando asistencia técnica al Ministerio de Sanidad iraquí en un estudio sobre las malformaciones congénitas en 18 distritos iraquíes" y el aumento desproporcionado de las tasas de cáncer. "Es importante para el pueblo iraquí que se publiquen esos datos, y que se haga de forma rápida y transparente", dijo el coordinador de la Coalición Internacional para la Prohibición de Armamento de Uranio. "No más retrasos, es fundamental que se conozca la evaluación hecha por los profesionales independientes". Por el momento, los responsables del informe –a saber, la OMS y el Ministerio Iraquí de Sanidad– se pasan la pelota con respecto a la publicación. En Faluya, escenario de dos ofensivas del Ejército de EE.UU. en 2004, se informa de malformaciones en 144 de cada 1,000 bebés nacidos; Basora anuncia un aumento de un 60% de malformaciones entre los nacidos vivos. Todo indica que el Gobierno iraquí responde a presiones de EE.UU. y oculta resultados que hablan de "bebés nacidos sin partes del cráneo, de tumores diversos, de ausencia de genitales, de miembros y de ojos, de graves daños cerebrales, de tasas extraordinarias de espina bífida paralizante (con agujeros en las espaldas de los bebés), etc. Este es el resultado de una guerra absurda, con armas tan venenosas como aquellas por las que hoy se acusa a Siria.