Las horas más oscuras del aprismo

“La traición y la desilusión son difíciles de perdonar. Quienes antes creyeron a ciegas en García, a pesar del primer gobierno desastroso (...), ahora no están dispuestos a bancarse sus vanidades”.

Apra deja en libertad a sus militantes para que decidan si votarán por PPK o Keiko Fujimori. (Mario Zapata/Perú21)

(Perú21)

Augusto Rey
Augusto Rey

La soledad de Alan García en este nuevo zarandeo es la muestra más tangible del desastre institucional que enfrenta el aprismo. Del Apra hayista y movilizador no queda rastro alguno. Hace algunas décadas dejó de ser un movimiento vital, revolucionario, anticlerical, juvenil e internacionalista.

Ahora también sabemos que tiene poco o nada de popular. Salvo sus legisladores y un puñado de dependientes, ni la base aprista respalda con convicción a García en este trance porque –parecen haberlo aceptado– el ex presidente los ha sepultado bajo su agenda personal.Si todo esto se tratara de una persecución política, como aún intentan argumentar algunos fieles escuderos, ¿por qué entonces no responden con política? No imagino a Haya de la Torre en una situación similar sin contar con una gran movilización popular de respaldo. ¿Por qué García no da batalla desde la Casa del Pueblo? Ayer mismo debió haber ido a Alfonso Ugarte para ofrecer un mitin de reunificación esperanzadora. Para eso, por supuesto, tendría que haber una masa crítica que le crea y lo quiera escuchar, pero ya no la hay. La del pasado es solo un recuerdo.

Pero no perdamos de vista que la debacle aprista está principalmente relacionada con el proceso que comenzó durante su último gobierno y que continúo con el intento de reelección en inexplicable alianza con el PPC. Fue un proceso de transformación hacia un alanismo de derecha en el que el aprismo de base no tuvo voz ni voto. El líder los abandonó, por segunda vez.

La traición y la desilusión son difíciles de perdonar. Quienes antes creyeron a ciegas en García, a pesar del primer gobierno desastroso que luego todo el Apra tuvo que cargar sobre sus espaldas, ahora no están dispuestos a bancarse sus vanidades. Y si ellos no lo están, ¿quién lo va a estar?

Tags Relacionados:

Opina.21

Ir a portada