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Carmen González,Opina.21c.gonzalez@infonegocio.net.pe

Sin embargo, el árbitro que los nombró –el presidente de EE.UU.– dispuso que se efectuara. Perdimos Arica.

Pensé mucho en la honestidad, el valor y la justicia de estos generales y en las lecciones de peruanidad de tacneños y ariqueños que, a pesar de la feroz persecución, denunciaron los atropellos. Los hombres fueron desterrados pero sus valerosas mujeres, sobre todo las madres de sucesivas generaciones, inculcaron el amor a la patria invisible. Resistieron el medio más peligroso: el de la dádiva y la recompensa (que aprendan esto los políticos corruptos de hoy).

El libro invita a tener presente siempre la política de Chile de forzar el orden establecido, aprovechar los errores del contrario y hacer que prevalezca su ley, "por la razón o por la fuerza", para poder emprender caminos garantizados de entendimiento, respeto y cooperación mutua.

(*) Presentado por la Asociación Perú: Soberanía y Desarrollo