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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

Carmen Masías no cumplía el perfil idóneo para Devida; no al menos en un gobierno nacionalista. Sicóloga, con un Master en Terapia de Familia, la hoy ex jefa de la Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas trabajó durante 23 años en CEDRO, institución encargada de informar y educar sobre el consumo de drogas.

No conozco a la Sra. Masías, sin embargo queda claro que era un perfil incómodo para un gobierno que llegó al poder amistado con los grupos cocaleros. Para entender la abrupta salida de la Sra. Masías es necesario establecer la relación del Partido Nacionalista con los productores de hoja de coca, relación que no empieza en la campaña del 2011 sino que se remonta hasta el 2006.

En enero de ese año el diario La República señaló las estrechas y extensas relaciones del entonces Partido Nacionalista-UPP con los dirigentes cocaleros de distintos valles. Luego de una purga previa a la confección de la lista parlamentaria, quedaron en la misma (e ingresaron posteriormente al Congreso 2006-2011) las lideresas Elsa Malpartida y Nancy Obregón, esta última hoy encarcelada por sus vínculos con el narcotráfico. Se quedó fuera el dirigente cocalero Iburcio Morales, quien murió en 2012 mientras cumplía condena en el penal Castro Castro por narcotráfico y colaboración con el terrorismo (IDL-Reporteros, 2012).

La salida de Carmen Masías de Devida era cuestión de tiempo. Por lo que sabemos, el gobierno mantenía mesas de diálogo en paralelo y a espaldas de ella. Masías estaba convencida de los beneficios de la erradicación de hojas de coca: el pasado enero ofreció erradicar hasta 30 mil hectáreas de coca, acción que se vio limitada por el actuar de este gobierno. Para febrero ya se hablaba de solo 14 mil hectáreas. El gobierno claudicó antes del intento.

El problema central con los cocaleros es el mismo que tenemos con los mineros ilegales: las hipotecas del Partido Nacionalista. Hipotecas que hoy pagamos todos los peruanos.