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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

En el orden local bastará una mirada a la primera plana de nuestra prensa escrita para dar una clase magistral sobre alineamiento ideológico. Lo mismo podría decirse de la radio y la TV. La orden es disparar contra los países que no se alinean con las políticas que interesan al Gobierno y a las corporaciones, que vienen a ser casi lo mismo, y de los EEUU. Cada país víctima, llámese Venezuela, Argentina, Ecuador o Bolivia, será atacado demoledoramente por la prensa del continente con el auxilio de El País de España y, por supuesto, de la prensa de la superpotencia, que es una miniprensa si consideramos todo lo que oculta. Decían analistas estadounidenses que para saber qué pasa, incluso en EEUU, hay que leer la prensa extranjera. Las razones que se esgrimen son casi siempre las mismas, el sector público es ineficiente, el privado es eficiente. En consecuencia, la voz es privatizar. Stiglitz, una lista interminable de rutilantes intelectuales y la realidad misma demuestran que la ineficiencia y la corrupción corren parejas en ambos sectores. La burbuja inmobiliaria es obra de privados, por no hablar de la devastación del planeta en la que los privados aventajan largamente al sector público. A cualquier ejemplo de éxito del modelo, merecedor de una primera plana, se le puede contraponer un ejemplo de desastre, merecedor de dos primeras planas. Claro está que la prensa alineada con Washington raramente se permitirá traicionar a sus socios, aunque en ello se nos vaya y se les vaya la vida.