Hibris política y empresarial

Hibris política y empresarial

Hibris política y empresarial. (Getty)

Hibris política y empresarial. (Getty)

Gonzalo Zegarra
Gonzalo Zegarra

Recomiendo ver el documental de Netflix Wild, wild country. Trata sobre la mudanza de la secta del místico indio (de sobrenombre japonés), Osho, a una zona rural del estado de Oregón, en EE.UU., y su enfrentamiento con la comunidad local y con todo el establishment político de ese Estado y, finalmente, con el país, conforme fue escalando y complicándose la trama.
Son muchas las lecciones que podemos extraer los peruanos de ese conflicto.

Y en varios planos, incluso los empresariales (para efectos de las relaciones comunitarias y con el entorno, por ejemplo, y no solo las empresas extractivas). Pero me quiero centrar en una cuestión muy humana, sobre la que he tratado antes, que es la embriaguez del poder. Los griegos tenían una palabra que los gringos han rescatado (y siguen usando): hibris (o hubris). Es la pérdida del miedo a los dioses (o sea, a lo que no está en control de nosotros) por efecto de la arrogancia de quienes están cegados por el poder que tienen. Lo vemos todo el tiempo, en todos los ámbitos, incluso el político y el empresarial.

Pero me quiero centrar en la última etapa de la hibris, cuando el poder empieza a declinar. Por efecto de la falta de perspectiva, el poderoso empieza a tomar decisiones torpemente abusivas. Es lo que le pasó a la lugarteniente de Osho (que lidiaba con todo el problema) en el documental.

En su desesperación, esta mujer sin duda extraordinaria (construyó un pequeño imperio casi de la nada) empieza a contemplar acciones psicopáticas (homicidas). Sin llegar a eso, vemos que en Perú el fujimorismo está en la fase desesperada de la hibris. Sus acciones son más contraproducentes. He visto a algunos gerentes incurrir en cosas parecidas y autodestruirse: empoderados y desesperados. Mala combinación.

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