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Fritz Du Bois, La opinión del directorComo si se hubieran programado para resaltar simultáneamente el riesgo de vivir únicamente de lo heredado, diversas noticias apuntan hacia un horizonte que se va gradualmente deteriorando. En primer lugar, la cifra de exportación a febrero muestra una disminución del 19% a lo cual tenemos que agregarle que las cotizaciones del oro y del cobre han colapsado. Mientras que, como consecuencia de la caída en los precios de los productos mineros, la regularización del impuesto a la renta ha sido más baja de lo esperado y la recaudación tributaria este año sería menor en unos 4 mil millones de soles a lo proyectado.

Luego, el gobierno chino para aprobar la fusión de los gigantes mineros suizos (Glencore y Xstrata) les ha exigido vender su participación en el proyecto de Las Bambas para limitar su capacidad de intervención en el mercado. Ojalá que esta imposición –que parece hecha a la medida de algún comprador– no cause retrasos en la inversión minera más importante que actualmente se está ejecutando.

Adicionalmente, tenemos la pésima señal que el gobierno está dando – enfriando el entusiasmo del empresariado– con su declarada intención de recomprar La Pampilla y así retornar el mercado de refinación de combustibles a un monopolio del Estado. Sin embargo, no estamos aún frente a un escenario dramático ya que este año creceremos no menos de 6%. Pero nuestras fortalezas se están debilitando y la falta de nuevas inversiones implica que es menos probable que logremos sostener un crecimiento alto en el mediano plazo.

Por otro lado, no es difícil darle vuelta a la situación; basta por una parte con no caer en la tentación de la intervención y, por otra, en retirar las trabas que están frenando innumerables proyectos de inversión, así como acelerar los procesos de concesión. Suena fácil, aunque para lograrlo el gobierno requiere de una convicción que hasta el momento no ha mostrado.