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Fritz Du Bois,La opinión del directorComo si fuera un heredero viviendo del capital que le dejaron, pero sin reponerlo y menos aún incrementarlo, por lo que pronto la herencia se terminará acabando, Humala continúa disfrutando del crecimiento económico generado –entre otros– por los grandes proyectos de inversión que estaban en marcha o ya se habían acordado cuando asumió el mando.

Sin embargo, no se ha iniciado ninguno que sea realmente importante en los últimos dos años. Más bien, la única lista que está creciendo es la de los proyectos suspendidos o que han sido postergados. A este paso vamos a llegar al 2016 cuando los actuales ya se hayan ejecutado con un horizonte preocupante sin ningún nuevo proyecto relevante, por lo que el actual impulso se irá agotando. Así tenemos que en minería estamos hablando de no menos de 16 inversiones de envergadura que suman un total de 22 mil millones de dólares, las cuales están esperando decisiones y apoyo de un tipo u otro por parte de gobernantes y funcionarios.

Mientras que en hidrocarburos tienen el doble de proyectos paralizados que los mineros. Incluso, Perupetro recientemente ha sacado a licitación solo 9 lotes petroleros de los 36 que tenía la intención de salir a promover y ofertar. El motivo de una lista tan disminuida que hace poco atractivo el mercado peruano son las enormes dudas que se han creado con respecto al mecanismo de consulta previa y que aún no se han despejado.

Más aún, pese a ese preocupante escenario, el Gobierno les ha cargado a los potenciales postores la absurda obligación de tener que regalarle a Petroperú la cuarta parte del accionariado de los lotes que serán concesionados, a pesar de que será cero lo que la empresa del Estado estará aportando. No sería sorpresa que haya pocos interesados.

En todo caso, Humala tiene que dejar de vivir solo de lo heredado y empezar a generar su propio capital. En caso contrario, le dejará a su sucesor un país estancado.