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Ricardo Lago,Uso de la palabraEconomista y asesor financiero

Un amigo lleva años invirtiendo buena parte de sus ahorros en acciones de Apple con muy buenos rendimientos. En los últimos cinco años, la acción ha pasado de valer 25 a 100 dólares, una apreciación del 300% o el doble de la canasta de acciones representativa del mercado bursátil de los EE.UU. (el índice S&P500), que en dicho periodo ha subido de valor un 100%. Además, Apple paga un dividendo anual del 2%, con lo que la rentabilidad total de la acción ha sido de más 300%. Hace unos días, mi amigo me hacía partícipe de su entusiasmo con el inminente lanzamiento del Iphone 6, programado para el martes 9, y de su renovado interés por mantener su inversión original y las ganancias acumuladas en acciones de Apple.

Curiosamente, a pesar de su comportamiento excepcional, la acción de Apple sigue estando relativamente barata en relación al resto del mercado: su precio representa unas 16 veces la utilidad anual, mientras que la canasta S&P500 se vende a casi 20 veces. Por tanto, no pongo en duda las bondades de Apple como inversión a futuro, pero me preocupa el riesgo de mercado. Si el mercado sufre un corrección brusca, arrastrará a todos los valores, incluyendo la acción de Apple.

En efecto, las gigantescas emisiones monetarias de los principales bancos centrales han empujado los precios de todas las clases de activos –bonos, acciones, commodities y bienes raíces– a valoraciones cada vez más divergentes en relación a sus referencias históricas relevantes y, por lo tanto, las tendencias actuales son insostenibles. Los commodities ya han empezado a ajustarse, pero no así el resto de los activos. Por ejemplo, si tomamos el popular ratio Precio/Utilidad en su versión CAPE* –que es la medida propuesta por el profesor Robert Shiller– constatamos que su nivel actual de 27 solo se ha excedido en nueve años de los últimos 113, ocho de los cuales durante el periodo de exuberancia irracional entre 1997 y 2017, y el noveno en la víspera del crash de 1929.

Sobre la carestía de las bolsas, la perspectiva de ajuste a la baja y las emisiones monetarias como causantes, hay consenso entre los analistas, pero hay diferencias importantes en el cuándo y por cuánto del ajuste. Por ello, en mi siguiente columna plantearé el tema, crucial para muchos pequeños inversionistas de recursos limitados, de cómo invertir en la acción de Apple –y otros tantos valores sólidos–, pero con cobertura ante un descenso del mercado, es decir, dotando a la cartera de inmunidad ante los riesgos a la baja del mercado. Esto es, en esencia, lo que hacen los hedge-funds que invierten miles de millones de dólares. Mi aportación es divulgar cómo hacerlo con ahorros al alcance del ciudadano de a pie de, por ejemplo, 25 mil dólares. ¿Le interesa ? En la siguiente entrega.

*CAPE quiere decir Cyclically Adjusted Price Earnings y resulta de dividir el precio actual de un acción entre el promedio de la utilidad anual de la empresa correspondiente durante los últimos diez años, trayendo la utilidad de cada año a dólares de hoy.