No hay persecución política

“Tabaré Vázquez le dijo al mundo que en nuestro país funcionan los tres poderes del Estado y una democracia que no tiene miramientos con nadie”.

Alan García. (Trome)

Alan García. (Trome)

(GEC)

Editorial Perú21
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Ayer, respetando las normas y los tratados internacionales, el Gobierno uruguayo rechazó la solicitud de asilo alcanzada por el ex presidente Alan García. En un amplio reconocimiento a la independencia con la que se desenvuelve la justicia en el Perú, el presidente Tabaré Vázquez le dijo al mundo que en nuestro país funcionan los tres poderes del Estado y una democracia que no tiene miramientos con nadie; una realidad que intentó poner en entredicho el líder aprista hace 16 días.

En su anuncio, el presidente del Uruguay reiteró que su decisión para negarle refugio al ex presidente peruano se basaba “en consideraciones estrictamente jurídicas”. Sostuvo, incluso, que sus argumentos los recogió del libro Derecho Internacional Público –que tiene entre sus autores a reconocidos juristas– y dijo que lo usó para tomar una posición.

El canciller uruguayo, Rodolfo Nin Novoa, fue el encargado de explicar las razones legales que llevaron a su gobierno a la negativa: “Uruguay ha considerado que las investigaciones contra Alan García no constituyen persecución política, tratándose de imputaciones vinculadas a hechos económicos y administrativos desarrollados durante sus dos gestiones como presidente constitucional”.

Los argumentos del gobierno de la República Oriental del Uruguay son los mismos que esgrimieron, con firmeza, los embajadores de Estados Unidos en Perú, Krishna R. Urs, y de la Unión Europea, Diego Mellado, el último viernes en Paracas.

“No hemos concedido el asilo, entre otras cosas, por los elementos jurídicos mencionados y porque en Perú funcionan autónoma y libremente los tres poderes del Estado y especialmente el Poder Judicial, el que está llevando adelante las investigaciones de eventuales delitos económicos”, afirmó Tabaré Vázquez. Así, el mandatario charrúa dejaba en claro su convicción de que las investigaciones penales a las que vienen siendo sometidos distintos políticos en el Perú no son persecuciones.

Las dificultades que al interior del Ministerio Público enfrentan los fiscales anticorrupción en el Perú para hacer bien su trabajo deben haber llegado a oídos de las más altas autoridades uruguayas. El poder y la mezquindad de la que hace gala Pedro Gonzalo Chávarry al permanecer en el puesto de fiscal de la Nación a pesar de los serios cuestionamientos que pesan sobre él, indisponiendo permanentemente a los fiscales Vela y Pérez, jugaron en contra de Alan García.

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