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Mauricio Mulder,Pasos perdidosNo encuentro consuelo ni solaz al poner en evidencia los graves problemas de legitimidad y honestidad que implican a rivales políticos. No comparto el criterio exhibido hasta la náusea por los voceros del gobierno que se consuelan aludiendo los defectos de los demás para justificar sus ineptitudes y corruptelas. El pecado de los otros no me hace santo, sin duda, y a la larga tratándose de temas vinculados a la política no hacen honestos a los acusadores sino que se generaliza más bien la idea de que todos los políticos son corruptos.

Pero así como he señalado que el tema de las conmutaciones es grave, el caso de Nancy Obregón es también inmensamente preocupante, porque mina los cimientos primigenios y sustantivos del actual gobierno, y pueden llevar –si el hilo de la madeja conduce a lo que hoy se baraja– a considerar que estamos ante lo que diversos analistas han dado en llamar un "narco-Estado".

No es racional suponer que los principales líderes del nacionalismo, sobre todo lo que hoy huachafamente se llama 'pareja presidencial', pudieran desconocer el origen de los fondos que Nancy Obregón y Elsa Malpartida aportaban a su campaña. Habiendo sido convocadas y digitadas para ser candidatas en puestos que a la postre les sirvieron para ganar, y habiéndolas apoyado decididamente cada vez que una evidencia las ponía al descubierto, sería absurdo creer la tesis del desconocimiento del origen del dinero aportado. Máxime, si tras encontrarse pozas de maceración de PBC en el propio domicilio de la congresista, los líderes del nacionalismo bloquearon toda investigación al respecto.

Tenían conocimiento pleno, pero como sucedió con Evo Morales, supusieron que, una vez en el poder, no iría a pasarles nada. Pero no han tomado en cuenta que mientras Morales controla dictatorialmente todos los poderes del estado y va a reelegirse en el cargo hasta su muerte, aquí, mal que bien, hay independencia institucional, y aunque no le guste al presidente, hay un fiscal autónomo que puede llevar a cabo investigaciones penales, sin pedirle permiso al poder.

Eso ha sucedido, y como reseña Fernando Rospigliosi, al parecer se ha desatado una rabieta de padre y señor mío en Palacio. De allí que luego, en su primera declaración, Humala pida "respeto" para la aludida, en señal de que en lo que pueda, tratará de no abandonarla.

No es para menos. Nancy Obregón fue aportante importante de su campaña. Su aporte le significó ser la número 1 de San Martín y su elección por cinco años en el Congreso. Fue reclutada por ser dirigente cocalera, sector al que el nacionalismo es proclive, pues hoy en día siguen contando con un congresista cocalero, como es el caso del congresista Walter Acha.