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Fritz Du Bois, La opinión del directorEstaba cantado: a los grupos antimineros ya Cajamarca les quedaba estrecho y necesitaban ir buscando nuevas víctimas para ampliar su influencia a nivel nacional. Así que se movilizaron a Tacna a fin de agitar a la población en contra de un importante proyecto que está ubicado en la frontera con Chile para tratar de bloquearlo. Claramente quieren mostrarles a sus patrocinadores, en el exterior, que tienen la capacidad de impedir la inversión y mantenernos en el atraso.

Incluso, es probable que ese no sea el único proyecto al que estén apuntando, ya que los diversos grupos radicales que conforman el núcleo duro de los antimineros tratarán, durante los próximos meses, de consolidarse en diversas localidades para colocarse con miras a las elecciones locales y regionales del próximo año. Por lo que el Gobierno debería de estar preparado para tener que intervenir en diversos frentes simultáneamente de ser necesario.

En realidad, cuando uno analiza el fuerte impulso económico que, sin duda está aumentando la prosperidad de la enorme mayoría de peruanos, el principal riesgo interno que tenemos es que se enfríe el actual entusiasmo tanto del consumidor como del empresariado. Lo cual podría ocurrir si perciben que una escalada de violencia se puede escapar de las manos.

Más aún, el año pasado, el periodo más bajo de las expectativas empresariales se dio justamente durante el segundo trimestre, como reflejo de los desmanes en Cajamarca. Por lo tanto, el incentivo que tienen los que están en contra del mercado para actuar y tratar de frenar el crecimiento es bien alto.

Por otro lado, el Gobierno ha tenido suficiente tiempo desde los eventos de Conga para identificar los errores que se cometieron. Es evidente que una presencia policial adecuada y preparada es fundamental para asegurar la tranquilidad. Guerra avisada no mata gente, así que el Gobierno ya debería estar actuando.