(Foto: Congreso)
(Foto: Congreso)

Muchas gracias a todos los medios (más agresivos aún por la Ley Mulder), coleguitas, encuestadores y opinólogos que se dedicaron a demoler –diaria e implacablemente– al desgraciado Congreso anterior (con su GIGANTESCA ayuda, por cierto. Bartra, Becerril y otros parecían hasta cómplices en la faena). ¡Magnificaron cualquier cosa errada del Congreso anterior hasta los cielos!

Muchas gracias al desconocido Maxi Aguiar, que debe de estar gozando toda la plata que se le pagó del presupuesto público allá en su Argentina, presto a buscarse otro país tan cojudo como el nuestro y hacerlo su rentable laboratorio de odios.

Muchas gracias a Salvador del Solar por hacer esa payasada, crear un clima golpista y abortar un TC que iba a ser bastante bueno.

Muchas gracias a todos esos constitucionalistas que alcahuetearon el putsch contra el Legislativo con sus palabreos de siempre.

Muchas gracias a las ONG que direccionaron la lucha anticorrupción con fines políticos.

Muchas gracias a los fiscales que crearon un delito (lavado de activos) donde no lo había para demoler a la clase política.

Muchas gracias a Mario Vargas Llosa por santificar internacionalmente el cierre del Congreso. Y, sobre todo, muchas gracias a ese mediocre traidor en serie que ocupa Palacio y que confunde aprobación en encuestas con gobernar.

¡Gracias totales a todos ellos por haber ayudado a parir a este demencial Congreso populista que está deshaciendo todo lo tan trabajosamente avanzado en 30 años! ¿No se dieron cuenta de que un Congreso de un año, sin publicidad televisiva, con partidos deshechos y sin reelección era la receta perfecta para crear un Frankenstein? Ley de ONP, ley de Essalud y mil barbaridades más en cola. Ya saben, chicos, migren rápido en cuanto se acabe esta plaga. Recomiendo Australia, Canadá o Nueva Zelanda.

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