Foto: Perú21.
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Autor: Diana Hidalgo.diana.hidalgo@peru21.com

Ayer el enfrentamiento entre policías y civiles a causa de la protesta social en contra del proyecto minero Tía María cobró una víctima más. El parlamentario por Arequipa Gustavo Rondón habla desde allí sobre el tema en su calidad de mediador del problema.

¿Con esta segunda víctima mortal producto de este conflicto, la situación en Islay ha llegado o está llegando a su punto más crítico?Vamos camino a un punto más critico si no ponemos humanidad a los dos lados del conflicto.

¿En qué ha fallado el gobierno en el tratamiento de esto?Una de las fallas ha sido cuando se levantaron las observaciones del primer estudio de impacto ambiental. No se dio toda la difusión de la información que dio la Oficina de las Naciones Unidas de Servicio para Proyectos (Unops). Una segunda falla probablemente es que el gobierno se puso un poco más como patrocinador de la empresa (Southern) que como promotor del desarrollo de la población.

¿Desde el gobierno, se está abordando de la manera más adecuada el diálogo con las autoridades regionales que se oponen a Tía María?El gobierno sí ha demostrado la intención de solucionar el conflicto. Hay que tener presente que el ministro de Agricultura ha venido seis veces a Arequipa. Otros ministros cuatro veces, el premier dos veces. Ahora, en el último pedido de diálogo que hicieron los alcaldes, no debería irse al condicionamiento, sino sentarse en una mesa, pero no poner condiciones.

¿Cateriano se equivocó, entonces, en establecer un condicionamiento para que avance este diálogo?Ha sido un poco errado. Es verdad que a veces alguien puede tomarlo como que es una debilidad o se está cediendo mucho (por parte del gobierno), pero más vale una actitud de grandeza para demostrarle justamente eso a la otra parte.

¿En torno a este conflicto, le parece que se está creando una imagen ante la opinión pública de criminalización de la protesta social?Diría que no está imperando la inteligencia emocional en los líderes, en las autoridades. Nos estamos dejando avasallar por la violencia, por la incomprensión. De repente hasta con el egoísmo y también los miedos. El ministro hace poco hablaba de destrabar la economía. Yo diría destrabar los miedos. Y eso creo que sería un paso importante dentro de la solución de este conflicto.

El congresista Juan Carlos Eguren, en relación a este tema, consideró que en el Perú no existen conflictos socioambientales, sino proyectos políticos. ¿Por qué es legítima la protesta de los ciudadanos de Islay?Sí, hay que estar atentos a esos otros intereses que el congresista Eguren ha podido denunciar. Es reprobable que haya gente que esté azuzando por detrás a los pobladores, sembrándoles miedo y que esto ocasione muerte y conflicto.

Entonces, ¿es legítima esta protesta?Lo que es legítimo son los miedos. Lo que no es legítimo es la forma en que se enfrenta esto, que resulta ser el resultado de un miedo que el gobierno no ha sabido aclarar en su debido momento. Estamos frente a un gran reto para doblegar ese egoísmo, esos temores, esos odios, esas tendencias absolutistas. Hay que buscar el punto medio, como dice Aristóteles.

¿Por qué se ha originado ese miedo? ¿Producto básicamente de los supuestos azuzadores políticos?Alguien les ha dicho que, si se pone la mina, se acaban los sembríos y ese es el temor. Pero yo veo acá que la génesis del problema es el presidente Humala. Porque, cuando él arranca su campaña proselitista, dijo: "Agua sí, agro sí, oro no, mina no". Creo que eso le hizo mucho daño a la población y estamos recibiendo ahora esos reclamos. El presidente debería ser mucho más proactivo. De repente ofrecer disculpas y decir que eso fue un momento de campaña, pero que la realidad es otra y que los peruanos tenemos que aprender a convivir con hermandad e inteligencia.

Ana María Solórzano, que es de Arequipa, se ha mantenido al margen del tema, ha guardado silencio…A veces nosotros los congresistas tratamos de intervenir poco, porque justamente la idea es no politizar e ir por el lado técnico. En toda la bancada por Arequipa, que es muy unida, la idea era ser ponderados. Pero sí hemos hecho nuestro trabajo, hemos presionado al Ejecutivo, colaborado para la mesa de diálogo.

Por diversos hechos ya de conocimiento público, la labor de la Policía Nacional durante este conflicto está siendo duramente cuestionada. ¿Hay equivocación en el manejo del conflicto?Yo ya pedí la renuncia del ministro Pérez Guadalupe. Él merece el mejor y mayor de mis respetos, creo que está haciendo bien su trabajo, pero yo pedí la renuncia porque hubo un muerto y estas golpizas, el sembrado del arma, y ahora hay otro fallecido. Ese no es el camino. Tal vez el ministro tenga que dar un paso al costado, simplemente por responsabilidad política. Tal vez eso ayude a que las aguas se calmen.

¿Debería contemplarse como un camino que se suspenda el proyecto Tía María?Yo creo que eso es un condicionante que no debería estar (en la agenda). No habría ni que ir a un lado ni al otro.

AUTOFICHA

- "El alcalde (de Islay) hace poco me ha enviado un oficio donde indica que interponga los mejores esfuerzos para volver al diálogo nuevamente. Eso lo voy a trasladar al premier, al propio presidente Humala, y así vamos a tratar de que este diálogo no se pierda".

- "Lo que es importante es vencer el reto de superar los miedos y los enconos que han podido derivar de este conflicto. Ese es el principal reto. Lo demás debe ser consecuencia de ese diálogo humanizado, inteligente, sensato y transparente".

- "Hay que demostrarle al país que entre peruanos no podemos pelear. Creo que el Perú es un país muy grande y obviamente todos tenemos que superar este tipo de piedras que nos ponemos nosotros mismos en el camino. Tenemos que aprender a convivir".