Giro en el paralelo 38

YouTube: Kim Jong-un empujó a un fotógrafo que obstruía a su esposa. (AFP)

YouTube: Kim Jong-un empujó a un fotógrafo que obstruía a su esposa. (YouTube/RT)

YouTube: Kim Jong-un empujó a un fotógrafo que obstruía a su esposa. (YouTube/RT)

Ariel Segal
Ariel Segal

Por qué Kim Jong-un, hasta hace poco tildado de loco por gobiernos y medios, cruzó la frontera más militarizada del mundo, la del paralelo 38, para iniciar una negociación de paz con el presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in?

Quien afirme tener una respuesta clara a esta pregunta especula, porque nadie puede creer que Kim, a pesar del compromiso que hizo con Moon de forjar una “completa desnuclearización” de la península coreana, desmontará el arsenal atómico construido durante el régimen de su padre y expandido por el suyo desde que heredó el poder en diciembre de 2011. Es iluso creer que el dictador norcoreano recién se conmueve ante el sufrimiento de su pueblo por las duras sanciones económicas coordinadas por Trump con países de Occidente e incluso China, hasta el punto de transformar a un cruel tirano en un pragmático político dispuesto a desmontar el sistema totalitario dinástico fundado en 1953. Al fin y al cabo, los cimientos de la unidad norcoreana se basan en la represión, el miedo, la propaganda y el hermetismo que solo una nación militarizada puede sostener.

El diario South China Morning Post citó, recientemente, a científicos chinos asegurando que parte de la montaña Mantap se derrumbó porque en su interior el régimen norcoreano realizó cinco pruebas termonucleares y se investiga si eso ha causado fuga de polvo radioactivo que podría poner en riesgo a Corea del Norte y a vecinos como China y Rusia. Esta fuente estima que la razón de la decisión de Kim de paralizar temporalmente los experimentos nucleares es este accidente.

Por lo pronto, es muy temprano para creer que “se acabó la guerra entre las Coreas” y para saber qué motiva a Kim Jong-un a un giro geopolítico que desconcierta al mundo.

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