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Dr. Rodrigo Rondón,Opina.21familia@peru21.com

Hay pecados que pueden ser atribuidos también a los animales. Por ejemplo, la gula y la pereza recaen fácilmente en los gatos cuando sus dueños no los crían adecuadamente. A diferencia del perro, el gato no es un animal que necesite que su dueño lo saque a pasear tres veces al día para hacer sus necesidades. El gato, mientras tenga su caja arenera, cumplirá con hacerlas ahí todo el tiempo. Entonces, si es una mascota con un dueño flojo y engreidor, que la tiene echada a su lado o en sus brazos todo el día, la convertirá en una mascota sedentaria. Si además de eso se le alimenta mal –es decir, su comida no se ciñe al alimento concentrado para gatos, sino que se incluye en su dieta quesos, golosinas, grasas, etc.–, el animal engordará. Este comer en exceso no es culpa del animal en sí, sino de algún miembro de la familia que se lo permite. El gato suele gastar sus energías jugando y trepando por toda la casa. Pero también puede acostumbrarse al mal hábito de no hacer nada. Su dueño debe animarlo a jugar para mantenerlo en forma.

El doctor Rodrigo Rondón atiende en la Clínica Veterinaria Rondón. Av. Pedro Venturo 104, Surco. Telfs: 448-6092 / 271-0373 / 271-5542