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Han pasado tan solo diez años desde aquellos tiempos en que una generación de cocineros, alentados por la voz y el ejemplo de sus pioneros, intentaba compartir el sueño de que un día nuestra cocina estaría presente en todos los corazones del mundo. Como todo comienzo, para muchos, aquella idea sonaba entonces a una utopía inalcanzable. ¿El cebiche peruano, un plato universal? ¿En Buenos Aires o Miami, los restaurantes peruanos tendrán igual éxito que los italianos? ¿Lima, un destino gastronómico de talla mundial? ¿Nuestros productos y recetas de la vida diaria, valorados y anhelados por el resto del mundo? Bajen de su nube. Esto no será nunca Francia ni España. Dejen de soñar imposibles, eso nunca ocurrirá, se escuchaba muchas veces como respuesta.

Han pasado diez años de aquellos vientos y es cierto que la gran batalla que le da sentido a todo este sueño aun está por librarse: el llevar nuestra cocina a todos los hogares peruanos de forma asequible, saludable y sostenible mientras llevamos prosperidad a quienes cosechan, producen y pescan lo que consumimos.

Sin embargo muchos de aquellos sueños se han cumplido o están camino a cumplirse. Hoy, Lima es un destino gastronómico relevante internacionalmente, el cebiche del Perú es un plato que inspira al mundo, 4 restaurantes peruanos se abren cada día en los rincones mas alejados del planeta, productos peruanos históricamente olvidados hoy son codiciados por mercados locales e internacionales y, en general, nuestra cocina se ha convertido en una importante promotora del Perú en el mundo.

A la luz de lo acontecido, queda la duda de saber qué habría sucedido si en aquel entonces el movimiento de la cocina peruana en marcha, en lugar de hacer caso a todas las señales que alimentaban su voluntad y sus sueños, le hubiera hecho caso a aquellas voces que lo conminaba a abandonarlos. ¿Habría perdido la oportunidad que en ese momento le ofrecía un mundo cada vez más animado a descubrir nuevos sabores? ¿La oportunidad la habría tomado otro país con similares atributos a los que ofrece nuestra diversidad? ¿Aun sabiendo que por sus cualidades estos logros llegarían, cuanto más tiempo habría tardado si en aquel momento no se iniciaba la lucha por alcanzarlos? Difícil saberlo.

Lo cierto es que el sueño por alcanzar lo inalcanzable pudo vencer al miedo y la desconfianza que muchas veces aflora en nosotros y gracias a ello es que hoy nuestra cocina puede mirar hacia atrás con la confianza de saber que valió la pena el camino recorrido, mientras enfrenta con voluntad renovada, pragmatismo y serenidad, los nuevos desafíos del futuro.

Por ello, creemos firmemente que si hay algo a lo que los peruanos nunca debemos renunciar es a nuestra capacidad y libertad para soñar y, sobre todo soñar, en grande, mas aún cuando se trata de batallas históricas que tanto sufrimiento y frustración han causado a muchos de nuestros compatriotas a lo largo de siglos. Por ello es que debemos siempre revelarnos a aquellas voces que desde el pesimismo intentan hacernos creer que no somos un pueblo capaz de lograr aquello que otros pueblos, con mucho menos recursos que nosotros, han logrado.

Cuando esa voz oscura aparezca, que sea ese peruano creativo, libre, solidario y amante del trabajo y el buen vivir el que aflore en nosotros.

Ese peruano que nos haga soñar por ejemplo que en el año del 2021la desnutrición infantil será totalmente erradicada,la educación publica será reconocida como la mejor de América Latina,los índices de robos, asaltos y homicidios serán los más bajos de la región,la atención en salud llegara de forma preventiva y personalizada a todos sus ciudadanos por igual, el machismo y la intolerancia dará paso a la igualdad de genero y al respeto a las minorías,la pobreza rural se convertirá en la prosperidad del pequeño agricultor y la pobreza extrema será finalmente erradicada,la formalidad de la economía alcanzará un histórico 70% y la mayoría de los trabajadores accederán a los beneficios sociales que la formalidad ofrece,el acceso al agua y la energía, alcanzara a todos los hogares del Perú, las carreteras, puertos, aeropuertos y red ferroviaria conectarán de forma rápida, segura y competitiva a todos y cada uno de nuestros pueblos,los conflictos sociales serán cosa del pasado, gracias a un nuevo equilibrio entre agricultura e industrias extractivas, que beneficia y respeta a todos de forma sostenible para la economía, las personas y el medio ambiente, la cultura, las artes y el deporte llegaran a todos los peruanos por igual, la innovación y las nuevas tecnologías encontrarán el entorno propicio para brillar mundialmente, la pesca de arrastre y todas las pescas ilegales serán finalmente erradicadas de nuestro mar .

Y que habiendo logrado todo ello podremos soñar, por qué no, que en el año del 2021:

Un joven peruano ganará el premio Nobel de medicina y otro el de física. Una película peruana ganará el Oscar a la mejor película.

El Perú estará a un paso de convertirse en el primer destino turístico de Sudamérica.

Un año antes en Tokio, nuestros deportistas lograrán traer veinte históricas medallas de oro al Perú.

Más de mil empresas y marcas peruanas, estarán presentes en todo el mundo en actividades tan diversas como la tecnología, la moda o la alimentaciónLas exportaciones peruanas alcanzarán los cien mil millones de dólares, principalmente gracias a productos con valor agregado de altísima calidad.

Los metros cuadrados per cápita de áreas publicas y de esparcimiento se multiplicaran en mil por ciento.

Cinco nuevos parques nacionales y cuatro reservas marinas serán creados para, desarrollo, uso y beneficio sostenible de quienes allí habitan.

Y así podríamos continuar haciendo una larguísima lista de sueños por cumplir.

Seguro que muchos de estos sueños no llegarán en el 2021, pero acaso no son todos sueños que, de realizarse, celebraría el Perú entero? ¿Acaso no son todos sueños que harían grande a nuestra patria?

Por ello y por mucho más, es importante soñar en grande y empezar el camino para alcanzar esas metas. Que nadie nos robe ese sueño.