(Foto: Hugo Pérez / GEC)
(Foto: Hugo Pérez / GEC)

Que la pandemia está golpeando inmisericordemente a distintos sectores de la producción y el comercio en el país no es un secreto para nadie, mucho menos para el gobierno. Sin embargo, las medidas para apuntalar economías estratégicas, sea en términos de empleo o generación de divisas, se siguen haciendo esperar.

La situación del emporio textil de Gamarra, por ejemplo, es dramática: mypes y pymes se ahogan y quiebran masivamente, mientras en el gabinete no atinan a tomar medidas efectivas de rescate.

Solo hasta diciembre pasado, los comerciantes de la zona –que se redujeron casi a la mitad durante el 2020– acumularon pérdidas por 3,000 millones de soles. Y el cierre por la cuarentena de la segunda ola seguramente multiplicará ese déficit, con lo que las empresas que venían sobreviviendo a duras penas otra vez se han visto empujadas al filo de la cornisa.

De ahí que los empresarios formales del conglomerado estén pidiendo al gobierno que se les permita reabrir sus tiendas, manteniendo el límite del aforo, para sortear la crisis con sus propios medios, ya que los Reactiva Perú o el Programa Empresarial de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (PAE-Mype) solo han beneficiado a 10% de ellos.

Por la naturaleza de los negocios que allí se realizan, los canales digitales y el delivery tampoco son de gran ayuda. Y si por el cierre obligatorio se pierden nuevamente oportunidades claves para su recuperación, como lo es el Día de la Madre, el drama toma tintes ófricos.

El pedido de auxilio de los representantes del emporio es entendible, entonces, pues, además de los perjuicios que les está causando la pandemia, sufren el acoso cotidiano y la competencia desleal de los vendedores informales –señalados asimismo como fuente de contagios de COVID– que inundan las arterias aledañas sin que las autoridades se den abasto para impedirlo.

El Estado no debería hacer oídos sordos a estos reclamos, sino al contrario, buscar alternativas de salvataje en coordinación con los propios empresarios gamarrinos.