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Juan José Garrido,La opinión del directordirector@peru21.com

En el epicentro del debate socio-económico-político están las ideologías, o –en sencillo– las ideas que pulen nuestra interpretación de lo que es justo (de lo que está bien o mal) y cómo debe resolverse el orden social. En pocas palabras, los marcos de interpretación y las creencias sobre los modelos de crecimiento y desarrollo.

Lo interesante de las ideologías –como bien sostienen los sicólogos Jost, Federico y Napier– es que las personas escogen ese conjunto de ideas (aquellas que mejor explican sus percepciones) tanto como dichas ideas atan a las personas a ciertas creencias y comportamientos. Es una relación de recíproca dependencia, de tal manera que conforme uno se alinea a un conjunto de ideas el mundo y lo que lo rodea no solo se explica a través de ellas, sino que sus respuestas se presentan como la única vía para solucionar cualquier problema. Peor aún, como bien dice George Packer, la ideología conoce la respuesta antes que la pregunta siquiera se haya formulado.

Hemos sostenido, durante los últimos años, que uno de los grandes problemas al desarrollo que enfrenta el Perú es la marcada polarización ideológica de sus principales académicos, políticos, medios y líderes de opinión. Casi cada recuadro de la clasificación de Nolan, que hoy presentamos en exclusiva vía nuestro estudio mensual de Pulso Perú, está representado en estos espacios. Y la búsqueda, de cada grupo, es por imponer sus ideas, no por lograr consensos.

¿Cómo creceremos si no logramos un consenso mínimo respecto al modelo económico, a las libertades individuales básicas, al rol del Estado y la carga redistributiva? Difícil de saberlo; lo que sí nos queda claro es que seguiremos deambulando, en el ínterin, entre elección y elección pasando por enfrentamientos similares a los percibidos en el 2011.

Hoy presentamos una muestra de este interesante estudio, con la promesa de seguir profundizando sobre el mismo en los próximos días y semanas. Lo más resaltante, sin duda, es ese bastión de ideas totalitarias que significan un tercio de la población. Ahí es donde está el reto del futuro peruano.