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Guillermo Giacosa,Opina.21ggiacosa@peru21.com

Según Defense News, Barack Obama firmó una Autorización de Defensa Nacional que ordena al Comando estratégico de Estados Unidos comprobar la existencia de armas nucleares ocultas en túneles de China, así como aclarar qué es lo que allí se oculta y desarrollar una estrategia de eliminación de la amenaza. Según servicios de inteligencia gringos, China posee unos 4,500 kilómetros de túneles que esconden armas nucleares. Quizá exageren, pero es lógico que, frente a la agresividad histórica de EE.UU., cualquier Estado que esté en condiciones de defenderse lo haga. Sabemos que las armas atómicas fueron lo que durante la Guerra Fría se llamó "disuasivo invulnerable". Es decir, no destruyes al otro porque el otro te puede destruir a ti. Es una doctrina penosa, pero se ajusta a lo que sabemos de la conducta humana. Esto, más que penoso, es gracioso a la vez que jactancioso. Es el ucase de Obama de desarrollar una estrategia de eliminación de la amenaza. No pueden torcerle el brazo a la pequeña Corea del Norte y pretenden hacerlo con China. ¿Qué fumarán los del Ejecutivo estadounidense? ¿Qué alucinógeno guía sus directivas? Un estudio indica que un ataque a China causaría 50 millones de víctimas directas y que el 50% de la población de esa nación sufriría enfermedades provocadas por la radiación. Se agrega que 100 millones de estadounidenses padecerían hambruna en los 10 años siguientes al primer ataque. Alimentar la paranoia es la forma de justificar más gastos de guerra aunque esta no vaya a producirse. Encandilar al pueblo con enemigos exteriores permite continuar con políticas que privilegian minorías y postergan mayorías.