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Guido Lombardi,Opina.21glombardi@peru21.com

Algunas de su exclusiva incumbencia, como los innecesarios encontronazos con Alan García, por ejemplo, o la necesidad de marcar distancias con sectores de izquierda que lo llevaron al poder y el blindaje que le han proporcionado a Toledo los miembros de su bancada, pese a que sus constantes contradicciones hacen imposible creer cualquier explicación –presente o futura– sobre los negocios inmobiliarios de la familia.

Pero, sobre todo, la incompetencia para comunicar la importancia y las virtudes de las reformas que requiere el aparato estatal para ser más eficiente, estar al servicio del ciudadano y facilitar la inversión. En este caso, la responsabilidad recae además en algunos miembros del gabinete. (Quizá la cifra más alarmante de la encuesta de Datum es que el 82% exige cambios en el equipo ministerial).

Es posible que la enfática declaración de la primera dama, el viernes pasado, negando cualquier posibilidad de ser candidata presidencial en el 2016, y una renovada voluntad de diálogo demostrada ayer por el presidente en declaraciones para Radioprogramas, puedan revertir la tendencia, pero lo importante no será lo que digan las próximas encuestas sino lo que en verdad se haga desde el Gobierno para recuperar la confianza de la población.

En ese ámbito es fundamental demostrar algún progreso en el tema de la (in)seguridad ciudadana y –ya que no podemos esperar nada del ministro Wilfredo Pedraza– corresponde exigirle resultados al propio presidente frente a la verdadera explosión de criminalidad que estamos sufriendo, grabada, eso sí, en vivo y en directo por "cámaras de seguridad".

El problema no es únicamente policial ni se resuelve solo con mano dura, señor presidente. Atrévase a enfrentarlo con un enfoque integral aunque los resultados no sean inmediatos. Eso es lo que haría un verdadero estadista.