Un fiscal a la medida

“(Chávarry) está decidido a quedarse y para eso cuenta con el apoyo de políticos que, sin vergüenza, ensayan absurdos y delirantes argumentos”.

Pedro Chávarry

Piden que Pedro Chávarry dé un paso al costado. (Foto: USI)

Piden que Pedro Chávarry dé un paso al costado. (Foto: USI)

Editorial Perú21
Editorial Perú21

Pedro Gonzalo Chávarry cumplirá, el próximo martes 21, su primer mes como fiscal de la Nación en medio de la desconfianza e indignación de una ciudadanía que –desde el presidente de la República hasta el poblador de a pie– le ha dicho en todos los tonos y con distintos humores que se vaya a su casa.

Lamentablemente, el titular del Ministerio Público no honra hasta hoy el encargo que se le ha conferido y que no es otro que defender la legalidad y el interés público que, en estos días de audios de la vergüenza, se centra en ponerle coto a la corrupción que se ha cargado en peso a las instituciones que administran justicia.

Chávarry no está dispuesto a irse. Por el contrario, está decidido a quedarse y para eso cuenta con el apoyo de políticos que, sin vergüenza, ensayan absurdos y delirantes argumentos según los cuales “habría intereses subalternos en bajarse al fiscal probo e inmaculado” que dicen sostener en aras de la gobernabilidad.

Lo que no dicen es que la permanencia del cuestionado magistrado al frente del Ministerio Público sería la garantía de un eventual proceso judicial a su medida y al mejor estilo del hoy suspendido juez César Hinostroza y del detenido ex titular de la Corte Superior del Callao, Walter Ríos, con trueque de favores y dilación de trámites.

Solo así se explica el interés de personajes como el congresista Héctor Becerril, y también de sus colegas Javier Velásquez Quesquén y Marisol Espinoza, en mantener bajo la jurisdicción de Chávarry la investigación en su contra por el caso de Los Wachiturros de Tumán.

Solo así se entiende que habiendo pasado un mes de la denuncia del procurador Amado Enco contra el parlamentario de Fuerza Popular, por su intromisión y presiones a un miembro del CNM –según reseñamos en nuestra edición de hoy–, esta aún siga refundida en la última gaveta del escritorio de Chávarry.

Solo así queda claro, entonces, por qué quienes tendrían que indignarse por la inacción del fiscal de la Nación son los mismos que han asumido su entusiasta defensa y, por añadidura, los que pugnan por ponerse bajo su lupa que, a estas alturas, debe estar tan o más empañada que el prestigio del Ministerio Público.

Ir a portada