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Carlos Carlín,Habla.BabasSoy el Grinch. La criatura que apenas empieza el mes de diciembre se tensa. Que se eriza como un gato cuando escucha un villancico, que desprecia el tráfico navideño y las campañas navideñas, esa criatura soy yo. De niño, cuando llegaba diciembre me llenaba de penas. Todo me daba pena, desde los papás comprando apuraditos los regalos, hasta el puré de manzana. El puré de manzana con el guindón encima me da mucha pena. El olor a cohete y los perros aullando por el ruido del cohete me han dado pena, me dan y siempre me darán pena. Los informes de televisión que cuentan tristes historias humanas, historias de soledad, aunque sepa que esos informes son manipulados para dar pena, igual me dan pena. Los Papá Noeles mal disfrazados caminando bajo el sol, invitando a gente que no les hace caso a entrar a la tienda que les paga mal, me dan mucha pena. Las canastas de Navidad me dan pena, recoger mi canasta me da más pena. Los pavos en Navidad me dan pena. El capítulo de Navidad de La familia Ingalls me dio mucha pena, por eso no veo películas de Navidad porque me doy pena sintiendo pena por ellas. La lata de duraznos al jugo me da pena y la tableta de chocolate caliente me da pena y también me da calor. Recordar a mi papá en Navidad me da pena. Felizmente en Navidad siempre tengo a mi familia cerca. Eso es muy divertido. Juro que si no los tuviera, me moriría de pena.