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Lucía de Althaus,Opina.21

El humor es un buen antídoto para la tristeza y la angustia. No el humor que intenta negar un problema, sino aquel que propicia una explosión catártica y le da la vuelta al drama, dejándonos liberados, aunque sea momentáneamente.

Una niña de 6 años, madura en muchos aspectos y con padres presentes, manifiesta un problema recurrente: no deja salir a su madre ni a la esquina sin hacer una escena de llantos y lamentos. Los padres se preguntan qué pasa y, luego de hurgar buscando un evento "traumático" en su pasado para justificar su ansiedad, no encontramos nada importante. Se me ocurrió entonces introducir el humor en la vida de estos bienintencionados padres. Es decir, que cada vez que la niña empiece a angustiarse, en vez de que ellos se contagien con esa misma angustia y se potencie el drama, le hagan una broma respecto a su histrionismo, o a algún otro tema, que la haga reír y salir de su estado. Está dando resultados.

Cuando es respetuoso, el humor puede ser la vía perfecta para aligerar un ambiente dramático sin justificación. ¡A reírse más!