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Carlos Basombrío,Opina.21cbasombrio@peru21.com

Se basan en el reporte de cifras del INEI, donde a la pregunta sobre si ha sido víctima de un delito, la tasa de incidencia se ha bajado de 45,1% a 38,3%.

No está mal, pero la cifra hay que leerla en un contexto más amplio. Para empezar, el que casi el 40% haya sido victimizado es muy alto y confirma las encuestas del Lapop y del Latinobarómetro, que señalan que tenemos una de las tasas de victimización más altas de toda América Latina.

Además, en la misma encuesta del INEI casi el 90% de los peruanos dice sentirse inseguro y la cifra no se ha reducido. ¿Por qué si hay una pequeña mejora en el nivel de victimización la gente se siente igual de insegura? Pues porque sabe que no hay capacidad de respuesta de las autoridades. Así, según el propio INEI solo el 14% denunció el hecho y un insignificante 5% tuvo una solución favorable. Una impunidad casi total.

Siempre según el INEI, la población víctima de un hecho delictivo por arma de fuego ha aumentado en el último año. Además, de acuerdo al Ministerio Público, la tasa de homicidios fue, en el 2009, de 13.97 por 100,000 habitantes y, en el 2011, era ya de 24.10. Esperemos la cifra del 2012, pero no hay que estar muy esperanzados.

¿Ha cambiado algo el panorama con la salida de Salazar? El nuevo director de la PNP es más articulado (la valla no era muy alta) y su presentación en el Congreso fue más consistente que la del ministro. Sin embargo, seguimos con medidas aisladas. Algunas interesantes, como la creación del grupo Génesis, emulando la experiencia del GEIN contra Sendero. Pero, ojo, no es lo mismo desarticular una banda terrorista, cuya capacidad de reproducción es muy limitada, que luchar contra el delito que se reproduce muy fácilmente. Para que Génesis tenga sentido falta todo lo demás.