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Lucía de Althaus,Opina.21www.parentalidad.pe

Las buenas amistades me han acompañado toda mi vida. Tuve una mejor amiga en el colegio que hizo que cada lunes no sintiera angustia por empezar las clases. Luego sumé otras en la universidad que hicieron que las amanecidas para un parcial fueran momentos inolvidables de risas y anécdotas. Después, en la maternidad, tuve una minitribu de amigas mujeres que gestábamos, dábamos de lactar y conversábamos con tal verborragia sobre todas las angustias y vicisitudes de nuestra nueva etapa.

Esta tribu se ha convertido en mi familia, haciéndola más extendida. Cuando me preguntan si voy a tener más hijos, me digo, "para qué, si ya tengo suficiente". Las investigaciones sobre las nuevas mujeres del milenio sugieren que para ellas la maternidad ya no es la única fuente de realización o felicidad, pues logran el sentido de conexión a través de sus vínculos sociales significativos. Los amigos podrían tener la misma fuerza que los vínculos familiares. Por eso, cuando una madre se siente sola y angustiada cuidando a su bebé, mi primera recomendación, básica y elemental, es que se busque una amiga que esté en las mismas que ella. Porque la amistad trae bienestar.

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