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Carlos Tapia,Opina.21La valiente bancada desgajada del oficialismo, Dignidad y Democracia, tiene que ver mucho con el "centralismo democrático" y el autoritarismo desbocado al estilo Nadine-Ollanta. Pero también habría que tomar en cuenta que los cambios en el gabinete, así como la abstención en las elecciones del 5 de octubre, y la despreocupación por fortalecer el partido (tarea de Nadine Heredia), se explican en mucho por la estrategia que la cúpula viene implementando en perspectiva de las elecciones generales del 2016.

Cuando hablamos de cúpula, incluimos el círculo íntimo extrapartidario que intuye que la balsa en la mar brava solo puede acoger a los incondicionales hasta el fin. Nadie duda de que en el próximo Congreso se formará una megacomisión para investigar los lados oscuros del actual gobierno, y que entonces se requerirá de escuderos a todo costo porque se destaparán muchas cosas.

Ahora son muy pocos los congresistas de Gana Perú que se sienten confiados en ser reelegidos y muchos ya saben que no alcanzarán ser candidatos. Ya se habla de que Gana Perú integraría una subordinada alianza electoral con los partidos de Alejandro Toledo, Luis Castañeda y otras fuerzas menores. Y su capacidad de negociación estará disminuida sensiblemente, como lo será el número de sus congresistas que saldrían elegidos.

Por eso también habría que considerar esta realidad para entender la crisis de su bancada y, como contraparte, los expectantes cargos concedidos a Ana Jara y Fredy Otárola. ¿Alguien puede dudar de que estos y Víctor Isla conseguirán el apoyo de la cúpula para tentar la reelección y no así Marisol Espinoza?

La falta de democracia interna, el mercantilismo político y el desencanto de la militancia que queda es una dura realidad y expresión de una gran estafa. Pareciera bien pensada desde un inicio, como también fue el falso mensaje del candidato Ollanta Humala.

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