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El factor Antauro

Antauro Humala

(César Fajardo/Perú21)

El factor Antauro. (César Fajardo/Perú21)

César Fajardo/Perú21

Cecilia Valenzuela
Cecilia Valenzuela

“Estoy pidiendo la próxima semana ante el Estado peruano mi pedido de libertad y espero el apoyo del Frente Patriótico en caso de que el Estado pretenda no cumplir con sus leyes y mantenerme secuestrado”, espetó Antauro Humala a través de un audio que grabó en la prisión en marzo pasado.

Él mismo, sus defensores y quienes piensan que vale la pena correr el riesgo de usarlo como cuco, levantándolo para polarizar el país y facilitar el camino a un candidato del otro extremo, han comenzado, otra vez, a hablar de su inminente libertad.

Desde que fue sentenciado, los abogados del dirigente etnocacerista presentan recursos legales ante la Corte Suprema y ante el Tribunal Constitucional; en paralelo, su padre y su esposa hacen declaraciones sobre un supuesto fallo a su favor, así ponen el tema en la agenda de algunos medios; buscan presionar a los jueces que resolverán las medidas presentadas. Su estrategia consiste en hacerlos pensar que se “están metiendo con el próximo presidente del Perú”.

En febrero de 2014, uno de los abogados de Antauro Humala, Franco de la Cuba, anunció su salida, dijo que había presentado ante la Corte Suprema un recurso de revisión de pena y que le suspenderían a su defendido la condena por el delito de secuestro.

En enero de 2016, la jefa del equipo de abogados de Antauro Humala, Carmen Huidobro, declaró convencida que, a más tardar en abril, su cliente dejaría la cárcel. Según la letrada, el responsable del secuestro y la muerte de cuatro policías la mañana del Año Nuevo de 2005 en Andahuaylas podía acogerse al beneficio penitenciario que, con buen comportamiento, trabajo o estudio, reduce el plazo de la sentencia que debe cumplir un reo.

En otras ocasiones, el padre del sentenciado ya había presentado una serie de recursos ante el TC, sin que ninguno le resultara favorable.

Ahora, el propio Antauro Humala anuncia su salida y su postulación a las elecciones generales de 2021, y amenaza con levantar a su “Frente Patriótico” si “el Estado no cumple con sus leyes” y le da la libertad.
Sin embargo, la realidad penitenciaria del hermano del expresidente Humala es muy distinta a la que alcanzan sus delirios.

Un reo sentenciado por secuestro y homicidio no puede acogerse a los beneficios penitenciarios. El propio Humala lo sabe, tanto que ni siquiera le ha solicitado al INPE acogerse a algún beneficio. Y su defensa tampoco podrá insistir en presentar un recurso de revisión de pena, porque este solo procedería si apareciera una nueva prueba que demuestre su inocencia. El recurso de revisión de pena solo procede cuando se puede probar que el condenado es inocente.

Los abogados de Antauro Humala argumentan que el exmayor del Ejército nunca debió ser juzgado por secuestro sino por rebelión. Pero los hechos, y los cadáveres, que dejó el ‘Andahuaylazo’ dan fe de lo contrario.
Antauro Humala no postulará en las elecciones de 2021, la pena que debe cumplir concluye en 2024.

Hacen mal los que hablan de su liberación como un hecho próximo y posible; están levantado una radicalizada corriente de opinión que con esa ayuda podría lograr una bancada muy fuerte en el próximo Congreso. O peor, están creando el espacio para un outsider con las características de Antauro Humala. Están jugando con fuego.

En 2024, Antauro Humala será un exconvicto que cumplió sentencia por secuestro y homicidio; la reforma política debería ser lo suficientemente consistente como para impedir que una persona con esos antecedentes pueda ser candidata para cualquier cargo en el Estado.

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