Daniel Salaverry
Daniel Salaverry

A esta hora no hay certeza sobre lo que pueda pasar el día de mañana. Sin embargo, mañana habrán de caerse muchísimas máscaras: entre los congresistas de todos los frentes, entre los ministros que pasan piola.

Independientemente de que las declaraciones de Salaverry en Canal N podrían viciar el proceso ante la CIDH (por revelar que la BanKada ya tiene una posición tomada antes del juicio a PPK), ha sido importantísimo que haya quedado en evidencia la manera en que el fujimorismo dice que hace política.

Primero, lanza acusaciones gravísimas contra instituciones autónomas sin siquiera mostrar indicios: “Nos han dicho que la Fiscalía nos va a sembrar pruebas para detener a Keiko y no lo vamos a permitir”. ¿Qué pruebas, evidencias o indicios tiene Salaverry para sostener semejante acusación? Ninguna; dice: “Confiamos en nuestra fuente dentro de la Fiscalía”. O sea, tienen un topo en la Fiscalía. “En una alta posición”.

Luego afirma –otra vez, sin prueba– que el ex premier Zavala “estaría torciendo” los votos decididos de algunos congresistas para evitar la vacancia. Salaverry se apoya en la denuncia hecha por “valientes medios de comunicación” (en plural) cuyos nombres no recuerda. ¿Cómo no te vas a acordar del nombre del medio que te hizo convocar a una conferencia para denunciarlo? Después de verificar su teléfono, Salaverry dice que se trata del portal Lucidez.pe y, seguidamente, dicho portal lo desmiente en vivo y en directo: no es una denuncia, se trata de unas declaraciones de la congresista Vilcatoma, que dispara sin apuntar y sin saber si tiene municiones. Y esperan que la gente les crea. Gran recordatorio de lo que es y ha sido siempre el fujimorismo: una fábrica de realidad alternativa.