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Fiesta en paz

“Aunque en el Perú votamos por una plancha presidencial de un presidente y dos vicepresidentes, muy pocos entienden que están votando, precisamente, por una plancha y no por una sola persona”.

Martín Vizcarra

El mandatario ha reiterado su compromiso con las provincias porque considera que "han sido engañadas" por los anteriores gobiernos. (Geraldo Caso)

Fiesta en paz. (Geraldo Caso)

Luis Davelouis
Luis Davelouis

Un gobierno puede ser legal y legítimo, pero puede ser que ambas condiciones no siempre coincidan. El caso reciente del gobierno de PPK es un buen ejemplo de ello: era perfectamente legal, pues llegó a la presidencia a través de las urnas, constitucionalmente. Pero sus decisiones y yerros le restaron, primero, credibilidad, que se tradujo en niveles insostenibles de desaprobación.

Es posible –y probable– que si Kuczynski hubiera tenido un respaldo de al menos 50% de parte de la opinión pública, los ‘Mamanivideos’ no hubieran forzado su renuncia. Sobre todo si no existía el video que Mamani dice que grabó en su casa pero que perdió por cuestiones técnicas (se malogró).

Aunque en el Perú votamos por una plancha presidencial de un presidente y dos vicepresidentes, muy pocos entienden que están votando, precisamente, por una plancha y no por una sola persona que lleva a otras dos casi como apéndices. Porque eso es lo que son los vicepresidentes para la porción de la opinión pública que sabe que existen e intuyen para qué sirven.

Insistiré con esto: Vizcarra no puede empujar reformas grandes porque no tiene la legitimidad que brindan los números de respaldo ciudadano ni aquel que consiguen los procesos electorales recientes. Esta “luna de miel” que aparentemente mantiene con el ala más dura del fujimorismo se hará cenizas con la primera llanta quemada en una carretera. Y Vizcarra y Villanueva lo saben y por eso están siendo prácticos.

Exigirles que impulsen frontalmente agendas que tienen una resistencia altísima en la opinión pública es irreal y dice de lo poco que entienden determinadas fuerzas de la situación actual y de lo que constituye el frágil –casi precario– equilibrio político luego de un pleito que se bajó un presidente y “mata” a casi todos los involucrados.

A menos que estén buscando que caiga el gobierno. O el sistema.

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